Liberto soltó una carcajada de impotencia.
—Está bien.
—En realidad es una buena noticia. La mayoría de las mujeres sufren estos síntomas cuando tienen la regla. Antes sangrabas muy poco y, sumado a tus malos hábitos, el periodo te duraba poco. El doctor dice que... si sigues así, no necesitarás operarte de nuevo.
—Te vas a recuperar.
—¿Y... papá?
—Él también...
Eso era un alivio.
Pero la calma le duró poco a Rafaela. A media noche volvieron los terribles calambres. El médico privado tuvo que venir a la casa infinidad de veces. Escuchar a Rafaela llorar a lágrima viva era desgarrador, partía el corazón.
En un descuido, Rafaela casi se toma un analgésico a escondidas, pero por suerte Liberto la atrapó a tiempo y se lo impidió.
Clara también preparó todo tipo de infusiones caseras para aliviar los dolores menstruales. Se sentía bien por un rato, pero luego empezaba otra vez...
Liberto tenía pensado esperar a que se durmiera para revisar asuntos de la empresa y una montaña de documentos, pero por el estado de Rafaela tuvo que dejarlo todo de lado. Se quedó masajeándole el vientre hasta casi el amanecer, cuando por fin ella se tranquilizó. La vio quedarse dormida sin atreverse a detener el masaje.
En el estudio.
Fernández Jara dejó escapar un suspiro.
—Señor, no tiene por qué preocuparse por la señorita —le dijo Patricio—. Ahora todo está mejorando poco a poco y ya no es necesario buscar otro corazón compatible. Debería estar más tranquilo.
—No, no podemos detenernos, hay que seguir buscando en secreto —respondió Fernández.
—¿Todavía no confía en él, señor?
—¿No habíamos acordado que el apoyo para la señorita Penélope sería anual?
—Sr. Liberto, no entiendo a qué se refiere.
—Así ha sido en los años anteriores.
—Ese dinero se descontará de tu sueldo —sentenció Liberto—, y también te cancelo tu bono de fin de año.
Joaquín sintió que el mundo se le venía encima.
El dedo del hombre tamborileaba sobre la cantidad de dinero en el documento.
—Aparte de lo de la beca, ¿hablaste de más o le dijiste algo que no debías? —En su voz no se notaba mucha emoción, pero a menudo las palabras más tranquilas son las más letales.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Venganza Reencarnada de la Rica Heredera
Excelente novela...