Cristina, resignada, lo observó. —¿Acaso te parece que tu cuñado tenga sentido del humor?
Desde que despertó, Lucía no había visto a Alejandro. Si no fuera por el enrojecimiento en el interior de sus piernas, habría creído que lo de la noche anterior fue un sueño. Al caer la noche, y viéndolo de nuevo, estuvo a punto de correrlo, pero cuando notó su obvia tristeza y pesadumbre, las palabras se desvanecieron de sus labios.
Al regresar a su habitación, Lucía no se aguantó y le preguntó: —¿A quién fuiste a ver ayer a escondidas?
Alejandro, sin inmutarse, le contestó desprovisto de emoción: —Ayer fui a ver a Gustavo. Considerando que no dejó que Jimena te matara en el momento crítico, lo perdoné. Apenas le di una lección.
Lucía se quedó perpleja. Estaba pasmada.
Dio la impresión de que él sabía de todo.
Como si no hubiera nada que pudiera esconderle.
Pasó una semana, y mientras estaba en la empresa, a Alejandro lo llamaron del hospital: Jimena había despertado.
—Si se despertó, se despertó —respondió con frialdad y colgó.
Al día siguiente, llamaron de nuevo desde el hospital. Decían que Jimena pedía hablar urgentemente con él, y que, de no ir, denunciaría a su esposa de haberla arrojado del edificio.
Alejandro, con una sonrisa helada, tomó su saco y se fue al hospital.
...
—Pero, antes de sacar eso a relucir, mejor explícame ¿por qué aventarías a una mujer con cinco meses de embarazo?
Jimena escupió con rencor: —¡Es que te casaste con ella nada más por el bebé que lleva dentro! La detesto. Yo ya no puedo tener hijos, y ella está esperando el tuyo.
Alejandro, lleno de hartazgo, frunció el ceño: —Basta ya. ¿Por qué tienes los ojos puestos en un hombre casado? Si ya recapacitaste, vete a Estados Unidos. Y si vuelves a armar un escándalo, te juro que te mato.
—Ni tú ni Camilo se atrevan a asomarse nunca más.
Al ver que él se marchaba, Jimena rogó con desesperación: —Antes de que me vaya, regálame un beso, ¿sí?
Viendo que él permanecía inmóvil, Jimena lanzó una sonrisa siniestra: —Bueno, entonces prepárate para ver a tu esposa en la cárcel.

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