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Te Toca Suplicarme A Mí, Señor Heredero romance Capítulo 549

—No llores más.

—Con derramar una sola lágrima es más que suficiente.

Alejandro Zavala sentía un oscuro y reprimido torbellino en la mirada mientras se inclinaba para devorar los labios de la mujer.

La besó con una fuerza avasalladora, liberando una dominación contenida por demasiado tiempo. Fue una agresión tan repentina que la dejó sin aliento.

Bajo el peso de su beso, la frágil figura de Lucía García no pudo resistir. Su espalda se arqueó hacia atrás sin control, y justo cuando estaba a punto de perder el equilibrio y caer, el brazo de él rodeó su cintura como un tornillo de acero, aprisionándola firmemente contra su pecho.

El feroz enredo de sus labios no se detuvo ni por un segundo.

Finalmente, cuando ambos tenían la respiración agitada, Alejandro apoyó su frente contra la de ella.

—Cásate conmigo y hagamos que nuestro pequeño Béisbol regrese, ¿sí?

Esas palabras fueron como un balde de agua fría para Lucía García. Despertó de golpe y forcejeó con todas sus fuerzas hasta apartarlo.

—Jamás me casaré contigo.

—Lo del Sr. Vázquez y los contratos cancelados… todo fue obra tuya, ¿verdad?

Lucía lo miró a los ojos, sin titubear:

—Te odio.

Alejandro curvó los labios en una sonrisa cargada de sarcasmo.

—Piensa lo que quieras… Vete.

—No volveré a rogarte que te cases conmigo. No tiene sentido suplicar por migajas de amor a una mujer que solo piensa en vengarse y que me quiere muerto.

—Por un lado, tengo a una mujer que le pide a su propia familia que me asesine. Por el otro, tengo a una mujer dispuesta a recibir una bala por mí. Creo que soy bastante capaz de distinguir quién merece estar a mi lado.

Dicho esto, Alejandro se dio la vuelta, caminó hacia la mesa de centro, tomó su celular y llamó a su asistente para que viniera a escoltarla de regreso.

Lucía se quedó paralizada en su sitio. Una amarga desolación le oprimió el pecho.

Mientras subía las escaleras, Alejandro soltó una última frase con total indiferencia:

—Cuando llegue el chofer, vete con él.

Se iba a dar un baño y a dormir, a seguir viviendo su sueño.

Lucía se quedó mirando fijamente la espalda rígida y fría del hombre. Sintió un hielo recorrerle el alma; era como si aquel destello de ternura de hace unos minutos hubiera sido una mera ilusión. De pronto, tuvo la amarga sensación de que cualquier posibilidad de arreglar las cosas había sido destruida por sus propias manos.

Apretó los puños y, con la voz temblorosa, le gritó hacia la planta alta:

—Deja de atormentarte por los líos de la empresa. Para eso está tu hermano; él ha hecho un buen trabajo estos últimos años. Y otra cosa, no vuelvas a regañar a Julio frente a Cristina. Todos somos adultos y merecemos respeto. En la familia hay que cuidar las formas, no dejes que la relación se tense por tonterías.

De repente, Lucía dio un paso al frente y abrazó a Elena con desesperación.

—Mamá, ¿por qué no nos vamos todos del país? Vámonos lejos y olvidémonos de todo lo que pasa aquí.

—¿Te volviste loca? —la regañó Elena—. ¿Qué pasará con el Consorcio García?

—Llevo toda mi vida en Puerto Coral, no me acostumbraría a empezar de cero en otro lado. Ya, vete a dormir… Las mujeres deben cuidarse, ve a descansar para que recuperes el color en ese rostro.

Lucía asintió, soltó a su madre y subió en silencio las escaleras hacia el segundo piso.

Mientras tanto, en la Finca de La Luz, Alejandro Zavala estaba tumbado en la inmensa cama, atrapado en una pesadilla desgarradora.

[NOTA:

Querid@s lectores:

El capítulo 535 se ha actualizado, añadiendo una escena en la que Alejandro y Mónica se encuentran y Alejandro recupera las fotos de la cámara. Pueden leerlo en el cap 535 si lo necesitan.

Mil gracias por su continuo apoyo. ¡Que tengan un día maravilloso!]

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