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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 405

Aquel tema era como clavarle un puñal directo en el corazón a doña Estela.

Bianca estaba allí sentada, mirándola fijamente. No podía responder, pero tampoco quedarse callada. Y tratar de dar una explicación en ese momento era simplemente imposible.

—Todo… todo depende de lo que Damián decida —respondió finalmente, bajando la mirada.

Vicente dirigió entonces su atención a Damián:

—¿Qué opina, señor Figueroa?

En ese preciso instante, Melisa le sirvió un poco de comida a Damián, y él lo aceptó con total naturalidad.

—¿Acaso el señor Ávila está pensando en cambiar de carrera y volverse organizador de bodas? —respondió Damián, sosteniéndole la mirada con una sonrisa casi imperceptible.

Vicente frunció el ceño:

—¿Ya ni siquiera se puede preguntar? ¿O será que el señor Figueroa no planea hacerse cargo de la señorita Serrano? ¡Eso no sería correcto!

—A mi edad, los achaques no perdonan. No me siento bien, me retiro —dijo doña Estela. Sencillamente no soportaba estar un segundo más en aquel lugar.

Dejar que Bianca, la legítima esposa, soportara humillaciones y desprecios en un evento tan formal frente a todos,

la dejaba sin cara para siquiera mirarla.

Mucho menos sabía cómo justificar lo que acababa de ocurrir.

Solo le quedaba rogar que Bianca lograra comprender la situación y no se lo tomara tan a pecho.

Al menos, el escándalo no se había salido de control; aún había margen para arreglar las cosas.

Perla también se sentía como si estuviera sentada sobre espinas y se levantó sin dudarlo para marcharse.

Antes de ponerse de pie, lanzó una mirada fugaz hacia Bianca.

Para su sorpresa, Bianca tenía la vista clavada fijamente, pero en silencio, en ella y en doña Estela.

El corazón de Perla dio un vuelco al notarlo.

En ese preciso momento, un grupo de periodistas se acercó a la mesa.

Era la mesa de las figuras más poderosas del lugar. Se aproximaron con extremo cuidado y notaron que doña Estela estaba reunida con la familia Serrano, y en particular con Melisa, quien últimamente acaparaba titulares y estaba sentada justo al lado de doña Estela...

Tras intercambiar un par de preguntas formales con Sergio Salazar, dirigieron sus micrófonos hacia doña Estela y su esposo, que estaban a punto de marcharse.

—Doña Estela, es evidente el aprecio que le tiene a su futura nieta política. Ahora que ambas familias se han reunido, ¿qué opina de la señorita Serrano?

Aquello era una mina de oro periodística.

La relación entre el líder del Grupo Figueroa, el gigante tecnológico, y la genio prodigio de la industria, Melisa Serrano, era el tema del momento.

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