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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 403

¿Papá-cuñado?

Sin previo aviso, Liam se lanzó a los brazos de Damián.

Bianca no podía ver la expresión en el rostro de Damián, solo notó cómo él lo cargaba con total naturalidad.

El niño rodeó el cuello de Damián, le dio un beso en la mejilla y, con la inocencia típica de los niños, soltó:

—¡Papá-cuñado! El fin de semana me prometiste que te quedarías jugando conmigo, pero cuando desperté ya no estabas. Salí a buscarte y me di cuenta de que estabas en el cuarto con mi hermana. Toqué la puerta y ni me hicieron caso. ¡Uf! ¡Siempre que es de noche, solo juegas con ella y a mí me dejas solo! ¡Hoy no te lo voy a permitir!

Todos los presentes eran adultos; bastaba escuchar esas palabras para entender exactamente lo que implicaban.

Incluso Sergio Salazar, quien había orquestado esa reunión, sintió que la sangre le hervía de indignación.

Ni hablar de Vicente Ávila.

¡Sentía unas ganas inmensas de tomar a Bianca del brazo y llevársela de allí de una buena vez!

Por su parte, Bianca no mostró ninguna emoción; se mantuvo en silencio, con la mirada fija en la espalda de Damián.

El fin de semana pasado, justo dos días antes de que doña Estela la obligara a hacerse los exámenes para concebir, ella había estado trasnochando para terminar unos documentos, y Damián nunca llegó a casa.

Resultó que había estado con Melisa.

Haciéndole compañía al hermano y a ella.

Pero hoy era el bautismo de la niña. Bianca observó cómo Damián le daba unas palmaditas cariñosas en la espalda a Liam, mimándolo, y no pudo evitar sentir que la situación era... absurdamente ridícula.

—Siéntate aquí —dijo Vicente, tragándose su rabia y ubicando a Melisa justo entre doña Estela y Damián.

El rostro de doña Estela lucía demacrado, pero, rodeada de tantas figuras importantes, hizo un esfuerzo sobrehumano para mantener una sonrisa decente.

Estaba pensando desesperadamente cómo le iba a explicar todo esto a Bianca después.

Bianca era comprensiva; seguramente entendería lo difícil que era su posición en un evento como aquel.

Además, cuando habían hablado de hacer público su matrimonio, Damián se había negado, por lo que este era el peor momento para revelarlo.

Por suerte, el asunto aún no se había descontrolado por completo; todavía había margen de maniobra.

En cuanto todo esto terminara, llamaría a Melisa y a su familia para ponerlos en su lugar y humillarlos como se merecían.

Samuel y Ximena Serrano, los padres de Melisa, fueron ubicados junto a la familia Figueroa. Al ver quiénes estaban en la mesa, se dieron cuenta de que estaban rodeados de la élite.

Y lo mejor de todo era que Vicente Ávila los había acomodado personalmente.

Melisa, algo tensa, se sentó y tomó la iniciativa de saludar:

—Doña Estela.

Doña Estela ni siquiera quería mirarla, pero Sergio Salazar, don Rogelio y los demás estaban prestando atención.

No tuvo más remedio que sonreír en silencio y asentir con una lentitud casi forzada.

Incluso por ese pequeño gesto, doña Estela sintió una culpa abrumadora.

Pero no pasaba nada... no pasaba nada...

Capítulo 403 1

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