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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 336

Damián bajó la mirada. Sus densas pestañas proyectaron una sombra tenue sobre sus pómulos.

Bianca no tenía idea de lo que estaba pasando por su cabeza.

Tras unos segundos de denso silencio, Damián se levantó, fue personalmente a la sala de descanso, sacó una silla, la colocó justo a su lado y, sin siquiera mirarla, ordenó:

—Siéntate.

Luego, tomó varios reportes, giró el monitor para que quedara frente a ella, tomó asiento y dejó una botella de agua sobre el escritorio.

—Esto nos tomará bastante tiempo —advirtió.

Bianca titubeó un segundo. Miró la silla, pero decidió que no valía la pena discutir si quería terminar rápido.

Lo que la dejó sin palabras fue ver que todos los modelos de simulación y la programación de inteligencia artificial médica que ella había estado desarrollando esos días, estaban sincronizados y abiertos en la computadora de Damián.

Incluso las modificaciones que acababa de hacer esa misma noche ya estaban en su pantalla.

Antes de que ella pudiera reclamar, él se adelantó:

—Los archivos que te mostré la última vez son altamente confidenciales, así que instalé un protocolo de seguridad en tu equipo. Funciona como un respaldo. Solo sincroniza lo estrictamente relacionado con el trabajo, nada más.

—Entonces, cuando termine de darme sus observaciones, me gustaría revisar su equipo —replicó Bianca.

Ella jamás guardaba cosas personales en esa computadora, solo archivos de la empresa.

Pero Damián ahora estaba enamorado de Melisa.

¿Quién le aseguraba que no tendría un momento de debilidad y le entregaría todo su arduo trabajo a su amante?

Esa sincronización significaba que él tenía acceso total a su código. Si el día de mañana él decidía que el crédito de todo ese proyecto era de Melisa, ella no tendría forma de defenderse...

Damián la miró fijamente. Guardó silencio unos segundos y asintió.

—De acuerdo.

Bianca no esperaba que accediera tan fácilmente. Al levantar la vista hacia él, no supo si fue una ilusión, pero le pareció ver una ligerísima y casi imperceptible sonrisa en sus labios.

Pero al parpadear y mirarlo de nuevo, su rostro volvía a ser una máscara de hielo impenetrable.

Despejando su mente, Bianca se enfocó en el trabajo.

Para su sorpresa, aunque sabía que Damián era un experto en tecnología, no imaginó que su nivel fuera tan magistral.

Capítulo 336 1

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