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Suplícame perdón: La identidad secreta de mi exesposa romance Capítulo 234

Bianca se quedó paralizada un instante. Al ver que la abuela le hacía señas con la mano, transmitió el mensaje:

—La abuela está preguntan...

Antes de que pudiera terminar la frase, Damián ya había colgado la llamada.

Bianca apretó los labios, guardó el teléfono sin decir una palabra y se volvió hacia la anciana.

—Dice que llega en una hora.

La abuela suspiró, visiblemente contrariada.

—Se va un mes entero de viaje de negocios. Antes de irse, me juró y perjuró que en cuanto terminaras tu cuarentena regresaría antes para verte, e incluso dijo que te traería un regalo. Y ahora se la pasa dando vueltas, ya es tarde y él sigue entretenido en el camino.

La matriarca miró a Bianca con cariño y algo de lástima.

—Teniendo a una esposa tan hermosa en casa, ¡y ni siquiera se apura en regresar a verla! ¿Has hablado con él por teléfono durante este tiempo?

Bianca asintió levemente.

—Sí, hemos hablado.

En realidad, aparte del día en que se fue y le dejó su itinerario, no habían intercambiado ni una sola palabra en todo el mes.

Bianca no lo buscaba por iniciativa propia, y por supuesto, Damián tampoco la llamaba.

Si se había llevado a Melisa de viaje, era obvio que ni siquiera se acordaba de que tenía esposa.

La abuela sonrió con picardía.

—¿Y ya te vio lo guapa que estás ahora?

Ese día, Bianca llevaba un maquillaje sutil y elegante, y vestía un ajustado vestido de seda verde que Perla Figueroa le había comprado. Era el mismo diseño que Damián había señalado una vez.

Estaba tan radiante que parecía otra persona. De hecho, cuando entró por la puerta, ¡la abuela ni siquiera la reconoció hasta que habló!

—No, ha estado demasiado ocupado —respondió Bianca con suavidad.

La abuela asintió con aprobación.

—¡Mejor! Así le darás una gran sorpresa. No lo esperemos más, vamos a cenar nosotras.

Bianca solo sonrió por cortesía; no le dio la menor importancia al asunto.

Pasó una hora, y Damián no apareció.

Dieron las diez de la noche, y seguía sin dar señales de vida.

La abuela empezó a preocuparse, pero tras varias palabras tranquilizadoras de Bianca, finalmente decidió irse a dormir.

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