Entrar Via

¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo romance Capítulo 4425

Don Franco sabía perfectamente qué pasaba por sus cabezas. Aunque por dentro se reía con desprecio, en el exterior mantenía su impecable sonrisa.

—Les agradezco muchísimo sus buenos deseos y también la paciencia que me tienen a mis años.

—... —Tras dar por concluida la reunión, el grupo se quedó a cenar antes de marcharse.

Cuando finalmente el lugar se vació, el rostro de don Franco se transformó; su amable sonrisa dio paso a una mueca de puro desprecio e irritación hacia aquellos hombres.

Llamó a su hombre de confianza. —¿Qué está haciendo Mono Rojo?

El subordinado respondió: —Está en su casa. No lo hemos visto salir para nada.

Don Franco frunció el ceño, genuinamente sorprendido. —¿De verdad se enfermó?

El hombre encogió los hombros. —Si está enfermo de verdad, no lo sabemos. Pero nuestros vigías no le han quitado los ojos de encima y es un hecho que no ha puesto un pie fuera de su casa.

Don Franco entrecerró los ojos.

—¿Acaso no fue a buscar a Aspen Bello? ¿Entonces Aspen Bello fue a buscarlo a él?

Su subordinado negó con la cabeza.

—No hay ningún rastro de Aspen Bello. Nadie sabe por dónde cruzó la frontera ni mucho menos dónde diablos está ahora.

El Triángulo de la Frontera era inmenso. Albergaba extensas zonas inexploradas y sumamente peligrosas, llenas de selva cerrada y terrenos donde era prácticamente imposible que alguien pudiera mantener un control visual sobre toda el área.

Don Franco arrugó el ceño, aunque la situación no le pareció del todo extraña.

—¿Y hay alguna novedad sobre Gael?

El hombre suspiró.

—Tampoco. Ese tipo es un auténtico fantasma; nadie sabe dónde se esconde ni qué hace en todo el día. Sospecho que él y Aspen Bello ya se encontraron y están tramando quién sabe qué.

—Jefe, la actitud de los demás fue muy clara, siguen rechazando por completo la idea de que Aspen Bello entre al negocio. ¿Qué vamos a hacer ahora?

Don Franco entrecerró los ojos, calculando su siguiente movimiento.

—Que mantengan esa actitud nos beneficia enormemente. Si hubieran apoyado la propuesta de Mono Rojo de usar a Aspen Bello para abrir el mercado de Puerto Rafe, las cosas se nos habrían complicado mucho.

Don Franco hizo una pausa, dio un sorbo a su té y tomó su teléfono para llamar a Mono Rojo.

El tono sonó un par de veces antes de que Mono Rojo contestara: —Bueno...

Su voz seguía sonando apagada y enfermiza.

Don Franco preguntó con fingida preocupación: —¿Te sientes mejor?

Mono Rojo contestó con voz áspera: —Mucho mejor. ¿Ya se fueron todos?

Don Franco asintió: —Sí, acaban de irse.

Mono Rojo tosió un par de veces antes de preguntar: —¿Y qué dijeron?

Don Franco dejó escapar un largo suspiro.

—Las noticias no son buenas. Se negaron categóricamente a la integración de Aspen Bello, y dejaron su postura muy clara.

Mono Rojo bufó: —¿Todos se opusieron?

Don Franco confirmó: —Sí. No hubo ni uno solo a favor.

Mono Rojo no lo podía creer.

—¿Es que a ninguno de esos idiotas le interesa entrar al mercado de Puerto Rafe?

Don Franco explicó: —Claro que les interesa, pero simplemente no quieren poner su destino en manos de Aspen Bello.

Mono Rojo, exasperado, soltó:

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo