Hugo frunció el ceño, con una mirada sombría y despiadada.
—Claro que tienen que morir. El emblema de la Familia Dorado no se rompe así como así, ¡lo pagarán con sus vidas!
—Pero no podemos actuar por impulso. Después de todo, este asunto involucra a la Familia Bello y a la Familia Ortega de Ciudad Pacífico. No podemos dejar que sus muertes nos salpiquen a nosotros.
Horacio, con el rostro enrojecido por la ira, preguntó:
—¡Pero yo no puedo esperar! ¡Ni un solo día! ¡El emblema es el honor de nuestra familia y ese mocoso lo hizo pedazos de una patada! ¡Se pasó de la raya!
Hugo le respondió:
—Controla tus impulsos por ahora. El Patriarca y yo lo planearemos con cuidado. Incluso si actuamos esta noche, necesitamos un plan perfecto. No olvides que su caso también involucra a Forte Dorado.
El rostro de Horacio se ensombreció aún más. —¡Pura gente estorbando!
Hugo dijo: —Si estorban, se les elimina, pero no en este momento. ¡Ahora mismo Forte le es de gran utilidad a nuestra familia!
Horacio replicó, frustrado: —¡En cuanto aparezca el Vínculo Umbrío, será hombre muerto!
Hugo frunció el ceño.
—Es mejor para nosotros si no muere. Si él muere, probablemente nosotros tampoco sobrevivamos. No olvides que el Vínculo Umbrío no distingue familiares ni amigos.
Al oír eso, la impulsividad de Horacio disminuyó un poco, y preguntó con preocupación:
—Entonces, ¿qué vamos a hacer respecto al asunto del Vínculo Umbrío?
Hugo suspiró, luciendo sumamente acongojado.
—El Patriarca tampoco tiene una buena estrategia. Solo podemos llamar a Forte de regreso para que actúe de escudo al frente.
Horacio cuestionó:
—Forte vivió con Aura Dorado tantos años; el Vínculo Umbrío de Aura definitivamente irá a buscarlo. Al traerlo para ayudarnos, ¿no nos estaremos metiendo en la boca del lobo? Seguro que él atraerá al Vínculo Umbrío hacia nosotros.
Hugo le corrigió:
—Estás equivocado. Aura es parte de la Familia Dorado; aunque Forte no estuviera aquí, su Vínculo Umbrío vendría a esta casa al cien por ciento.
Horacio frunció el ceño. Justo cuando iba a decir algo, el teléfono de Hugo sonó de repente.
Era Octavio Dorado.
Hugo contestó: —Dime.
Octavio preguntó: —¿Los hermanos Bello fueron a la casa de la familia?
Hugo asintió: —Sí.
Octavio volvió a preguntar: —¿Y destrozaron el emblema a patadas?
Hugo: —Sí.
Octavio enfureció: —¡Maldita sea! ¡Se están buscando la muerte!
Hugo replicó: —Sí, se la están buscando.
Octavio habló entre dientes, cargado de rabia:
—¡Ya lo había discutido con el Patriarca, nos preparábamos para atacar, y no esperaba que vinieran directamente a provocarnos en nuestra propia casa! Venir así, como si nada, a desafiarnos... ¡De verdad que no nos toman en serio!
Hugo intentó calmarlo:
—Ya hablé con el Patriarca, pero ahora no es un buen momento para actuar. Hay demasiados ojos puestos sobre nosotros en este momento.
—Además, tu plan era un secuestro, y nosotros lo que queremos es que mueran. Así que tenemos que planearlo bien. Lo mejor sería secuestrarlos primero y luego matarlos.
Octavio le explicó:
—Pero nuestro plan era capturar a Ledo y entregarlo a esos jefes. Ellos lo necesitan vivo. Tienen problemas con la Familia Bello y quieren usar a los chicos para chantajear a Aspen Bello. Si se los entregamos, ya no podremos decidir sobre sus vidas.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...