Otro intervino,
—¿Acaso la Familia del Pozo quiere usar el poder de la Familia Ortega de ella para destruir a los Dorado?
Alguien más le dio la razón:
—Eso es posible. Si Simone Ortega muriera en manos de los Dorado, la Familia Ortega definitivamente pondría a los Dorado en su mira, y entonces la Familia del Pozo podría aliarse con ellos para acabar con los Dorado.
Alguien negó con la cabeza,
—Muy poco probable. Dicen que esta chica viene de una familia común y corriente, y su única ventaja es que sabe un poco de medicina. Mateo se fijó en ella por su apariencia, no por sus antecedentes familiares.
Al escuchar esto, la multitud se confundió aún más.
—Si Simone Ortega es de origen común, entonces es muy poco probable que la Familia del Pozo esté intentando usar a la Familia Ortega. Entonces, ¿qué ganan enviándola a la casa de los Dorado?
—Tal vez ni siquiera la enviaron. Quizás fue Simone quien insistió en venir.
—Pero incluso así, la Familia del Pozo debería haberla detenido. Los foráneos no conocen el poder de la Familia Dorado, ¿pero los del Pozo tampoco lo saben?
—Solo esperemos y veamos. ¡Si a Simone Ortega le llega a pasar algo en la casa de los Dorado, las cosas en La Selva se pondrán muy interesantes!
Tesoro, ignorando las discusiones de la multitud, bajó del carruaje seguida por Eric.
Ledo tenía el rostro oscurecido y el ceño fruncido con fuerza.
No le importaban las especulaciones infundadas de los demás; lo que le molestaba era la supuesta relación entre Tesoro y Mateo.
Su hermanita solo tenía doce años. ¿Quién se creía que era para emparejarla tan a la ligera?
¿Mateo como novio de Tesoro? ¡No, no y mil veces no! ¡Él sería el primero en oponerse!
¡No era digno de su hermana!
¡Además, Tesoro aún era muy joven, no tenía edad para pensar en el amor!
Cuanto más lo pensaba, más se irritaba. La imagen de Mateo cruzó por su mente y Ledo rodó los ojos, apretando los labios con evidente asco.
Antes le parecía que Mateo tenía cierto encanto, vestido con la ropa típica de La Selva, el cabello largo y la cinta en la frente; parecía un lobito sacado de un anime.
Con su mirada felina, sus ojos grandes y brillantes, su nariz perfilada y unas facciones bien definidas. Era un joven apuesto.
¡Pero ahora, cuanto más lo pensaba, más feo le parecía!
No era suficientemente guapo, no era suficientemente alto, no era suficientemente fuerte... ¡Le faltaba en todo! ¡En nada era digno de Tesoro!
Mientras Ledo hervía de coraje, escuchó a Hugo Dorado decir:
—Pueden quedarse, pero primero tendrán que responder a algunas preguntas. ¿Sabe la Familia del Pozo que vienen a hospedarse aquí?
Antes de que Tesoro pudiera abrir la boca, ¡Ledo actuó de repente!
Dio un salto, estiró su larga pierna y ¡destrozó de una patada el emblema de madera de la Familia Dorado que colgaba en la entrada!
El pesado escudo de madera maciza se partió en dos y cayó al suelo con un estruendo sordo.
La multitud abrió los ojos de par en par. «¡¿?!»
Hugo y Horacio Dorado también abrieron los ojos desmesuradamente; sus pupilas temblaron de la impresión. «¡!»
Incluso Tesoro y Eric se sorprendieron. Ambos giraron a ver a Ledo, con miradas de confusión, sin entender por qué había atacado de la nada.
Con el rostro ensombrecido y una mirada fulminante, Ledo le habló secamente a Hugo Dorado:
—¡Venimos si queremos, no es asunto de nadie más! Y otra cosa: venimos a hospedarnos para ver qué actitud tienen. Esto no es una solicitud, es una notificación.
Horacio Dorado estalló en furia, soltó un rugido y lanzó un puñetazo hacia Ledo.
¡Hugo, rápido de reflejos, lo agarró del brazo de inmediato!

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo
Cómo se llama la segunda parte de la novela?...