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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 95

Valentina intentaba concentrarse en la película, pero no podía dejar de pensar en las ganas que tenía de coger con Alexander. Estaba confundida. Él mismo le había pedido que no usara nada debajo del vestido, pero ahora parecía completamente concentrado en la película, como si no tuviera ninguna intención de hacer nada con ella.

—Alexander… —susurró Valentina mientras jugaba distraídamente con su corbata.

—¿Qué pasa? —preguntó él, apartando la mirada de la pantalla para mirarla.

—Lo que dijiste… —murmuró, haciendo una breve pausa—. ¿En serio te gusto?

Alexander acarició su mejilla con las yemas de los dedos. La verdad era que decir que le gustaba se quedaba corto para todo lo que sentía por ella, pero todavía no estaba dispuesto a decirle más. Por ahora, esa era la única forma en la que podía acercarse a lo que realmente quería confesarle.

—Sí, me gustas, Valentina —respondió finalmente.

Ella se incorporó un poco para poder mirarlo mejor. Sus mejillas se sonrojaron por completo. Escuchar esas palabras de Alexander se sentía demasiado bien, mucho más de lo que quería admitir.

—¿Sabes lo que significa que nos gustemos mutuamente? —preguntó ella.

Alexander entrecerró los ojos sin perder la sonrisa. Se inclinó hacia ella y le dio un corto beso en los labios.

—¿Qué significa? —preguntó en un susurro.

Valentina sonrió antes de responder, con un susurro cargado de ternura.

—Que estamos cerca de enamorarnos…

Alexander suspiró. Si Valentina realmente llegara a enamorarse de él, entonces finalmente tendría todo lo que había deseado. Para él, no habría nada más que pudiera pedir.

—¿Manera especial? —preguntó Alexander, arqueando una ceja.

—Sí… Jamás pienso decirte Alex. Pero no sé… ¿bebé? —dijo Valentina, aunque de inmediato hizo una mueca—. No, qué simple…

Se llevó los dedos a los labios mientras pensaba en otra opción.

Alexander aprovechó ese momento de distracción, le puso una mano en el muslo y fue subiendo despacio por debajo del vestido.

Valentina soltó un gemido de sorpresa al sentir los dedos de Alexander rozándole el coño.

—Tranquila, nena. Tú sigue pensando cómo me vas a decir de cariño... —murmuró él sin dejar de tocarla.

Me vas a volver loco 1

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