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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 90

Daniel estaba en su departamento. Después de lo ocurrido con Valentina, Alexander le había avisado que no regresaría a la oficina, así que decidió cancelar toda su agenda. Los asuntos más importantes los revisarían desde casa.

—Dime… ¿qué m****a haces aquí? —soltó Daniel sin apartar la mirada de su laptop.

Nikolái estaba recostado en el sofá, entretenido con un videojuego en su celular.

—Estoy esperando la respuesta de Alexander —respondió con tranquilidad—. Es obvio que se contuvo por la presencia de su esposa, pero lo conocemos. No se va a quedar de brazos cruzados ahora que sabe que la Bratva Dragov está detrás de la mujer que ama.

—Eso ya lo sé —soltó Daniel, mirándolo de reojo—. Pero ¿por qué tienes que esperar en mi departamento?

—Es cómodo —respondió Nikolái sin darle importancia—. Aunque, sabes, me sorprende que siendo solo un asistente vivas en un departamento así de lujoso.

Daniel rodó los ojos. Ser asistente era algo que había elegido por decisión propia. En varias ocasiones, tanto Alexander como el señor Edward le habían ofrecido acciones del corporativo Hart, pero siempre las había rechazado. No le interesaba tener un puesto importante ni llamar demasiado la atención.

—Sabes por qué lo hago —respondió Daniel mientras dejaba la laptop sobre la mesa de centro—. Yo no decidí irme y dejar a Alexander solo.

Nikolái dejó de jugar y frunció el ceño. Se incorporó en el sofá y fijó la mirada en Daniel.

—Sé que me fui en un mal momento, pero no tuve opción —respondió sin apartar la mirada—. Mi vida siempre fue diferente a la de ustedes…

—Como sea. Aunque hayas regresado con la intención de ayudar, sabes que no será fácil que Alexander vuelva a confiar plenamente en ti —dijo Daniel mientras se quitaba los lentes.

Nikolái asintió y bajó la mirada. Soltó un suspiro. Daniel tenía razón. Haberse marchado cuando Alexander más lo necesitaba había sido un error y sabía que recuperar su confianza no sería fácil. Aun así, su partida había tenido un motivo y, en aquel momento, creyó que alejarse era lo mejor para él y para los demás.

—Por cierto… ¿qué pasó con tu hermana? —preguntó Daniel en voz baja, aunque lo bastante claro para que Nikolái lo escuchara.

—¿Natalia? Está bien —respondió Nikolái con una sonrisa burlona—. ¿Acaso la extrañas? Puedo llamarla y decirle que la estás esperando. Seguro correría a verte.

—¡Ni se te ocurra! —gritó Daniel mientras se levantaba del sofá—. ¿Cómo voy a extrañar a esa demente? Mi vida estuvo en riesgo varias veces por su culpa…

Nikolái se encogió de hombros ante la reacción de Daniel.

—Ya cambió —dijo con confianza.

—¿En serio? —murmuró Daniel.

—Sí. Ya es mayor de edad y sabe usar un arma. Tiene muy buena puntería —respondió Nikolái con orgullo.

Daniel tragó saliva y volvió a sentarse en el sofá. Recordar a Natalia le provocaba una sensación extraña que prefería ignorar.

El teléfono de Daniel empezó a sonar repentinamente, lo tomó de la mesa de centro, en la pantalla aparecía el nombre de Alexander Hart.

— Estás en altavoz, aquí esta Nikolái — Dijo Daniel, sabiendo para que llamaba Alexander.

—Nikolái, te juro que si llegas a traicionarme, te haré pagar. Me importa una m****a que seas alguien influyente en el bajo mundo —amenazó Alexander al otro lado de la línea.

Nikolái entrecerró los ojos. Para él, la amistad seguía siendo importante, pero entendía perfectamente por qué Alexander desconfiaba de él después de todo lo que había pasado.

—Te daré acceso a la seguridad Hart, pero estás advertido —añadió Alexander antes de terminar la llamada.

Daniel arqueó las cejas y miró a Nikolái.

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