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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 81

Valentina frunció el ceño y colgó la llamada de inmediato. No pensaba caer en ese tipo de trampas; para ella, aquello no era más que un intento de sembrarle dudas.

—¿Acaso será la zorra de la psicóloga? —murmuró para sí, mirando la pantalla de su teléfono—. ¿O Miranda y Anthony?

Se recostó contra el cabezal de la cama. Su relación con Alexander comenzaba a despertar cierta envidia a su alrededor, algo que no le preocupaba demasiado, pero sabía que debía ser cautelosa y descubrir quién estaba detrás de aquella llamada.

Desbloqueó la pantalla de su celular y entró directamente al chat del Soploncito de lujo. Si había alguien, además de Alexander, en quien podía confiar, era en él. Después de todo, sabía que era leal a Alexander.

“¿Puedo hablar contigo sin que Alexander se entere? Recibí una llamada de un número desconocido. Me dijeron que él es un asesino.”

….

Daniel frunció el ceño al leer el mensaje de Valentina. La petición era inesperada, pero no tardó en comprender que, si ella había decidido acudir a él, debía tener sus razones. Sabía que no podía hablar de aquello delante de Alexander, así que decidió ayudarla sin decirle nada.

"De acuerdo. Puedo verte mañana a las tres de la tarde. Alexander debe asistir a una reunión privada."

Cuando estaba a punto de bloquear el teléfono, recibió una respuesta inmediata de Valentina.

“¿Reunión privada? ¿Con una mujer? Si es así, quiero que estés presente. No pienso dejar a mi esposo solo con ninguna mujer. Y si intenta acercarse demasiado, la entretienes tú. Recuerda que solo su madre y yo tenemos permiso para estar cerca de él.”

Daniel arqueó las cejas y miró hacia Alexander, quien continuaba concentrado en su trabajo, completamente ajeno a aquella conversación. Valentina se estaba tomando demasiado en serio aquello de mantener a todas las mujeres alejadas de su esposo.

Lo más divertido era que todo había comenzado como un supuesto plan de seducción para vengarse, pero ahora parecía más preocupada por proteger a Alexander de cualquier mujer que por su propia venganza.

—Jefecito, la reunión de mañana, ¿qué haré? ¿Estaré presente? Digo… Mariana Vázquez es mujer —dijo Daniel con cierta duda—. A la señora Hart no le agradaría saber que estará a solas con una mujer.

—Tú estarás presente, ya quedamos en eso —dijo Alexander, levantando la mirada por un instante.

Daniel tuvo que contener la risa. Alexander realmente estaba dispuesto a seguir las indicaciones de la señora Hart, aunque eso significara convertirlo en su guardaespaldas personal. Sin embargo, ahora tendría que buscar otra manera de encontrarse con Valentina a la hora acordada.

“Jefecita, tendré que cuidar al jefecito de las garras de una mujer de negocios, pero buscaré un espacio mañana por la mañana para ir a verla personalmente a la mansión, sin que Alexander se entere.”

….

Amanda Hart revisaba la lista de invitados actualizada que Daniel le había enviado. Algunos nombres eran nuevos incluso para ella, pero no le sorprendía; conocía a su hijo y sabía que detrás de cada invitación había una razón estratégica.

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