Alexander bajó del automóvil frente a un edificio y, después de acomodarse el saco, observó discretamente a su alrededor. Antes de regresar al corporativo, tenía que resolver un asunto que no podía seguir posponiendo.
La recepcionista se inclinó al verlo entrar y, sin hacer preguntas, lo acompañó hasta el ascensor. Alexander entró y esperó a que las puertas se cerraran antes de sacar su teléfono.
Tenía varios mensajes de Daniel. Abrió el primero.
"Jefecito, necesito que llegue temprano. Encontré algo en los documentos de la herencia de la señora Hart que necesito que revise personalmente.”
Alexander arqueó una ceja. Daniel siempre se adelantaba a todo; esa era una de las razones por las que confiaba en él para encargarse de asuntos importantes.
Deslizó el dedo por la pantalla y abrió el siguiente mensaje.
"Por cierto, ya tengo todo preparado para hacer que Anthony Solís se convierta en un hombre poderoso en los negocios.”
Alexander sonrió y guardó el teléfono. Jamás imaginó que algún día él mismo se encargaría de ayudar a Anthony Solís a escalar en los negocios, pero todo formaba parte de la venganza de Valentina.
—Solo espero… no estar cometiendo un error —susurró.
A pesar de todo lo que había cambiado entre él y Valentina, seguía teniendo miedo de que aquello fuera parte de un plan de ella para ganarse su confianza y, en el momento indicado, usarlo todo en su contra.
Las puertas del ascensor se abrieron y Alexander caminó hasta la única puerta que se encontraba en aquel lugar. No tocó; simplemente la abrió.
Samantha Miller estaba sentada en la silla frente a su escritorio. Al levantar la mirada, se encontró con la intensa mirada de Alexander Hart y una sonrisa se dibujó en sus labios.
—Pensé que vendrías hasta mañana —dijo, levantándose con calma de su silla y tomando su tablet.
Alexander la observó mientras volvía a sentarse en el sofá individual, ubicado junto a un diván de consulta.
—Recuéstate, empecemos con la terapia —dijo, dirigiéndole una mirada acompañada de una sonrisa.
—No vine a eso, Samantha —dijo Alexander con seriedad—. ¿Por qué m****a fuiste a ver a Valentina?
Samantha arqueó las cejas y se quedó pensativa unos segundos antes de responder.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Seduciendo a mi Esposo
Soy de bajo recurso y no puedo pagar....