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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 68

Valentina y Alexander bajaron para la cena con los Monteros y los Solís. Sería la última noche que pasarían en aquel lugar, pues partirían temprano a la mañana siguiente.

Valentina estaba demasiado relajada después del masaje que le había dado Alexander. Sin embargo, cuando despertó, no hubo tiempo para disfrutar de otro; apenas tuvo unos minutos para arreglarse antes de bajar a cenar.

Anthony, por su parte, sonreía y parecía mucho más tranquilo después de que Miranda le explicara su plan. No estaba dispuesto a permitir que tantos años de esfuerzo manipulando a Valentina terminaran en nada. Para él, el plan de Miranda podía funcionar, siempre y cuando ambos lo siguieran al pie de la letra.

—Han sido unos días muy entretenidos —dijo Sofía con una sonrisa—. Sé que tanto Alexander como Anthony esperan cerrar algún negocio con Gabriel esta noche, así que espero que ambos sepan aceptar su decisión, sea cual sea.

—Por supuesto, señora Montero —respondió Anthony con seguridad—. La decisión que tome Gabriel será la correcta y estoy seguro de que no se arrepentirá.

Anthony miró de reojo a Alexander. Sabía que tenía cierta ventaja gracias a la propuesta que Valentina había presentado durante la cena anterior, pero eso no significaba que sus propias propuestas fueran menos importantes.

De hecho, seguía convencido de que su proyecto era mejor y confiaba en que podría convencer a Gabriel.

Alexander permaneció tranquilo. Había hablado de negocios durante aquellos días, pero había cuidado cada palabra y evitado revelar demasiado sobre sus planes.

Si Gabriel finalmente decidía trabajar con él, sería un buen negocio. Si no, tampoco representaría un problema. Alexander ya había considerado la posibilidad de desarrollar el proyecto por su cuenta y hacerlo incluso mejor.

Miranda miró a Valentina. Era el momento de poner en marcha su plan. Su primer objetivo sería sabotear la relación de los Hart con los Montero para conseguir que Anthony se quedara con el proyecto. Tendría que hacerlo con cuidado, sin levantar sospechas y, sobre todo, sin cometer ningún error.

—Valentina, me alegra verte tan contenta —intervino Miranda con una sonrisa.

Valentina la miró, arqueando una ceja, sin entender a qué se refería.

—Bueno, es que hace poco decías que odiabas a Alexander… —añadió Miranda con aparente inocencia.

Valentina palideció y dirigió la mirada hacia los Montero. Ambos estaban atentos a la conversación, visiblemente sorprendidos por lo que acababa de decir Miranda.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Sofía con curiosidad.

Alexander frunció el ceño y fijó la mirada en Anthony, quien apenas podía ocultar la sonrisa burlona que se dibujaba en sus labios.

—Bueno… —dijo Miranda, haciendo una breve pausa—. Hasta hace poco, Valentina y yo éramos mejores amigas, pero cambió de opinión de la noche a la mañana. Antes no soportaba estar cerca de Alexander y ahora parece completamente enamorada de él. Admito que me sorprendió bastante ese cambio.

Sofía y Gabriel dirigieron la mirada hacia los Hart, esperando que alguno de los dos negara las palabras de Miranda. Sin embargo, ninguno respondió de inmediato.

Valentina suspiró y sonrió. Había entendido perfectamente lo que Miranda intentaba hacer: sembrar dudas sobre su matrimonio frente a los Montero y poner en riesgo el cierre del negocio de Alexander con Gabriel.

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