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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 55

Valentina estaba sentada en la sala con la tablet entre las manos. Había comenzado a buscar ideas para celebrar el cumpleaños de Alexander, pero no podía concentrarse únicamente en eso. También tenía que decidir qué lugar sería el mejor para el viaje familiar que había propuesto.

Alexander llegó en esos momentos, después de que le informaran que Valentina se encontraba en la sala y no en la recámara.

—¿Qué haces? —Preguntó, colocándose detrás de ella para mirar la pantalla de la tablet.

—Llegaste. —Dijo ella, un poco nerviosa— Estaba buscando lugares para viajar... en familia.

Alexander levantó ligeramente las cejas. Rodeó el sofá y se sentó a su lado, acomodando las piernas de Valentina sobre su regazo.

—¿Un viaje en familia? —Preguntó.

—Sí. Tu cumpleaños es en dos meses, así que, además de la fiesta que hacen cada año, esta vez haremos un viaje con tus padres. —Explicó con naturalidad.

Alexander la observó en silencio. Le resultaba extraño escucharla hablar con tanta naturalidad de pasar unos días junto a sus padres.

—Valentina, ¿mi mamá te lo pidió? —Preguntó Alexander, ligeramente molesto.

Valentina negó rápidamente con la cabeza.

—Fue idea mía. —Aclaró— Incluso voy a encargarme de organizar tu cumpleaños.

Alexander la miró sorprendido y se acomodó los lentes con lentitud.

—¿Parte de tu plan de seducción? —Preguntó con una leve sonrisa.

—Puedes tomarlo así. —Respondió ella— ¿Te agrada la idea?

Alexander sonrió y se acercó para darle un suave beso en la punta de la nariz.

—Me agrada mucho... —Admitió.

No mentía. Durante mucho tiempo había imaginado cómo sería tener a Valentina organizando su cumpleaños, planeando un viaje espontáneo con sus padres o incluso preparando una escapada para los dos. Nunca pensó que algún día eso sucedería.

—Hablando de viajes... —Susurró Alexander— Este viernes tendremos uno de negocios, pero podemos aprovecharlo y pasarla bien.

Valentina asintió. Recordó el viaje que Alexander le había mencionado anteriormente. Sería la primera vez que viajarían juntos y, aunque se trataba de un viaje de negocios, sabía que tendrían tiempo para estar a solas. La idea le agradaba más de lo que quería admitir.

Alexander le quitó la tablet de las manos y la dejó sobre la mesa de centro. Sin darle tiempo a reaccionar, la recostó en el sofá y se acomodó encima de ella; le sujetó los muslos con firmeza, abriéndose paso entre sus piernas, y rozó con fuerza su miembro rígido contra su coño.

Valentina soltó un jadeo ahogado al sentir la dureza de su miembro presionando directo contra su intimidad. Alexander la miró desde arriba, con la respiración agitada y los ojos oscuros de puro deseo, disfrutando del poder que tenía sobre su cuerpo.

—¿A dónde te gustaría ir de viaje? —Preguntó ella.

—Tenemos una isla privada, aunque hace mucho que no voy al chalet de la montaña. —Respondió él, dándole otra embestida que la hizo arquear la espalda.

—¿Isla privada? ¿Chalet? —Murmuró Valentina. No tenía ni idea de que los Hart tuvieran propiedades así.

—Sí. En esta época del año suele nevar bastante en la montaña. Podríamos aprovecharlo. —Comentó Alexander.

Valentina asintió emocionada. Ya tenía decidido el lugar para el viaje en familia y mañana se lo comentaría a Amanda.

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