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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 48

Anthony y Miranda estaban en el departamento de él. Aún no podían salir de la sorpresa por la forma en que Valentina lo había rechazado la noche anterior.

—¿Qué le pasa a esa estúpida? —Soltó Miranda, furiosa.

—Es obvio que Alexander la tiene manipulada. —Dijo Anthony.

Para él era imposible que Valentina hubiera dejado de amarlo de la noche a la mañana. Por eso, lo más lógico era pensar que Alexander Hart estaba manipulándola de alguna manera.

—¿Y qué piensas hacer? —Preguntó Miranda, acercándose a él — Falta poco para que reciba la herencia. ¡No podemos permitir que todo lo que hemos soportado durante años termine en nada!

—¡Tranquilízate! —Gritó Anthony, sujetándola de los brazos — Valentina me ama. Y, mientras siga odiando a Alexander, no tiene ninguna razón para quedarse con él. Ya regresará conmigo.

Miranda respiró hondo para tranquilizarse. Debía confiar en Anthony. Habían pasado años engañando y manipulando a Valentina para mantenerla enamorada de él, haciéndole creer que Anthony era el hombre que realmente la amaba, hasta conseguir que estuviera dispuesta a entregarle todo.

Después de tantos años, no podía creer que unos cuantos días fueran suficientes para cambiar lo que habían construido.

—Cierto. Valentina siempre ha sido tan estúpida... —Murmuró Miranda, rodeando el cuello de él.

Anthony soltó una risa burlona, colocando sus manos sobre su cintura.

—Y Alexander... Ese estúpido nerd ahora se siente poderoso solo por llevar el apellido Hart. —Dijo con desprecio — Pero en la secundaria era una maldita rata miedosa.

Miranda rio. No conocía realmente el pasado de Alexander, pero le parecía difícil creer que un hombre como él hubiera sido la persona que Anthony describía. Tal vez todo era una exageración suya, o simplemente se lo estaba inventando para hacerlo quedar mal.

—Si era tan nerd como dices, seguro que tampoco debe ser muy interesante en el sexo — Dijo con una sonrisa burlona.

—Probablemente ni siquiera sepa coger... —Respondió Anthony, cargando a Miranda mientras caminaba hacia la recámara…

…..

Valentina gemía con fuerza, una y otra vez, mientras las embestidas de Alexander se volvían más profundas, entrando y saliendo de ella sin freno.

Alexander la miraba desde arriba, con las palmas apoyadas a los lados sobre el colchón. Se concentraba en cada estocada, sintiéndose a punto de reventar mientras la apretaba por dentro en cada golpe.

—Alexander... me voy a venir —alcanzó a soltar ella, apretando las sábanas con los puños mientras arqueaba la espalda.

Él aceleró el ritmo sin piedad, dándole el último empujón que la hizo temblar por completo antes de venirse él también dentro de ella.

Alexander jadeó, manteniéndose sobre ella y sosteniendo su peso en los brazos para no aplastarla.

—Valentina… no deberíamos estar haciendo esto —murmuró con la voz ronca.

—¿Por qué? —susurró ella, sintiendo todavía la verga de Alexander, medio erguida, dentro de su coño.

—Tienes cita con el ginecólogo en un rato —respondió él, moviéndose despacio y en círculos dentro de ella.

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