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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 45

Valentina se levantó de la cama. El dolor en las caderas era intenso, pero aun así hizo el esfuerzo por caminar hasta el baño. Al llegar, apoyó ambas manos sobre el tocador y soltó un largo suspiro.

—Ay, carajo... —Murmuró para sí mientras hacía una mueca de dolor.

Levantó la mirada y su reflejo en el espejo la hizo abrir los ojos con sorpresa. Tenía el cabello revuelto, los labios rojos y ligeramente hinchados. Sin embargo, lo que más la sorprendió fueron las marcas rojizas en su cuello, que descendían hasta donde la sábana cubría su cuerpo.

—¿Qué m****a? ¿Acaso es un maldito vampiro? —masculló con molestia.

Se quitó la sábana solo para darse cuenta de que el resto de su cuerpo estaba igual: lleno de marcas rojas y con los dientes de Alexander bien marcados en sus pezones.

…

Alexander estaba en la oficina analizando la información que Daniel le había preparado apenas llegó.

—¡Jefecito! —Gritó Daniel, entrando de golpe a la oficina.

—¿Qué te pasa? —Preguntó Alexander, fulminándolo con la mirada.

—¡¿Cómo carajos se le ocurrió pagar trescientos millones por una joya que apenas estaba valuada en trece millones?! —Exclamó desesperado mientras le mostraba la pantalla de su tableta.

El titular ocupaba todos los portales de noticias:

"Alexander Hart rompe récord al pagar 300 millones por el Corazón Diamante."

—¿Qué tiene de malo? —Respondió Alexander con indiferencia.

Daniel negó con la cabeza y bajó la tableta.

—Tiene razón... Trescientos millones no son nada para usted. El problema es que el resto del mundo no piensa igual.

Alexander extendió la mano para que Daniel le entregara la tableta y comenzó a leer la noticia. Su ceño se frunció al ver una fotografía de Valentina luciendo el Corazón Diamante al finalizar la subasta.

"¿Esposa ambiciosa? La consentida señora Hart deslumbra con un collar de 300 millones”

—¿Ambiciosa? ¿Se atrevieron a llamarla así? —Siseó Alexander.

—Es culpa suya... —Murmuró Daniel.

Alexander lo fulminó con la mirada.

—Ya me encargué. En unos minutos saldrá una nota limpiando la imagen de la señora Hart. —Añadió de inmediato.

—Bien. —Dijo Alexander, esperando que Valentina aún no hubiera visto esa noticia — Ahora necesito toda la información sobre los movimientos que ha estado haciendo la empresa de Anthony Solís.

Daniel volvió a tomar asiento y abrió la información en su tableta.

—No me diga que piensa ayudar a ese idiota... —Murmuró Daniel con el ceño fruncido.

Alexander sonrió y levantó la mirada hacia él.

—¿Qué te hace pensar eso? —Preguntó.

—Es el hombre por el que la señora Hart lo ha rechazado durante casi tres años de matrimonio. —Murmuró Daniel.

Daniel no era solo su asistente. También era su amigo desde la infancia, por lo que conocía perfectamente la situación entre Alexander y Valentina.

—Valentina ya sabe que Anthony Solís la estuvo engañando. —Confesó Alexander.

—¡No me joda! —Exclamó Daniel — Debe estar destrozada.

—Se quiere vengar de él y de Miranda Evans. —Aclaró Alexander.

Daniel abrió la boca por la sorpresa y parpadeó un par de veces. No podía creerlo. A simple vista, Valentina siempre le había parecido una mujer dulce e inocente, el tipo de persona que prefería ignorar los problemas antes que enfrentarlos.

—De hecho, ideó un plan para seducirme. Todo porque quiere que destruya a ese imbécil y a su amante. —Dijo Alexander, recargando la espalda en el respaldo de su silla.

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