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Seduciendo a mi Esposo romance Capítulo 100

Alexander arqueó las cejas ante su propuesta. Por supuesto que quería tener hijos con Valentina; incluso habían hablado sobre eso en alguna ocasión.

—¿No crees que es muy pronto? Es decir, ¿no sería mejor que se enamorara primero? —comentó Alexander.

Daniel soltó una risa y lo miró como si acabara de escuchar una pregunta demasiado obvia.

—Bueno, velo como un videojuego. Si quieres pasar al siguiente nivel, primero tienes que conseguir el objetivo principal. Tú estás pensando en enamorarla y después tener hijos, pero puedes hacerlo al revés. Primero consigues al bebé y luego te encargas de desbloquear el nivel del enamoramiento.

—¿Qué clase de videojuego te hace pensar que eso es una buena estrategia, gamer de m****a? —soltó Alexander con molestia.

—¿Crees que he tenido tiempo de jugar? —soltó Daniel, indignado—. ¡Mi sueño de ser gamer se fue a la m****a desde que me convertí en tu asistente!

Alexander rodó los ojos ante la exageración de Daniel.

—Entonces renuncia… —siseó.

Daniel soltó una maldición y comenzó a patalear como un niño haciendo berrinche.

—¡No! Me gusta mi salario y mis bonos extra… —murmuró mientras cruzaba los brazos y hacía un gesto infantil.

Alexander suspiró y negó con la cabeza. En ese momento, tocaron la puerta.

Daniel se levantó para abrir y se encontró con Nikolái al otro lado.

—¿Qué quieres, friki? —soltó mientras cruzaba los brazos.

—Hablar con tu jefe otaku, gamer fracasado —respondió Nikolái con malicia.

Alexander levantó la mirada desde su escritorio y rodó los ojos. El regreso de Nikolái era como volver al pasado, cuando los tres estudiaban juntos y pasaban el tiempo molestándose entre ellos.

—Jefecito, un friki ruso con cara de matón quiere hablar con usted —dijo Daniel, girándose hacia Alexander.

—Déjalo pasar —respondió Alexander, tratando de mantener la calma.

Nikolái le dio un empujón a Daniel para poder entrar a la oficina.

—Gamer, te falta hacer ejercicio… —dijo mientras pasaba junto a él—. Pero descuida, con Natalia de regreso vas a ponerte en forma.

—¿En serio debe regresar Natalia? —preguntó Alexander al notar la molestia en el rostro de Daniel.

—Sí. Natalia parece una damita en peligro. Si está cerca de tu esposa, parecerá que las dos necesitan protección, así que el enemigo se confiará —comentó Nikolái mientras caminaba hasta el bar.

—¿A qué viniste? Tenemos trabajo que terminar antes de que al jefecito mandilón lo llame su esposa —dijo Daniel mientras volvía a tomar asiento en el sofá.

Alexander lo fulminó con la mirada, tomó un bolígrafo de su escritorio y se lo lanzó. Daniel esquivó el objeto al inclinarse hacia adelante para tomar la laptop.

—¡Jefecito! —gritó Daniel con falsa sorpresa—. ¡Su bolígrafo favorito se cayó!

Nikolái arqueó las cejas con diversión mientras bebía su whisky. Daniel había esquivado el bolígrafo a pesar de estar de espaldas a Alexander.

—Vaya… parece que todavía conserva buenos reflejos — Murmuro Nikolái para sí.

—Nikolái, voy a necesitar que me ayudes a destruir a Anthony Tarasov —comentó Alexander.

Daniel giró la cabeza al escuchar a Alexander.

—¿Qué hay de la venganza de Valentina? —preguntó Daniel.

Alexander sonrió y rozó con los dedos su mandíbula.

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