Entrar Via

Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 1314

Karina se quedó helada por un momento. Antes de que pudiera reaccionar, el hombre ya la había acorralado contra el sofá.

¡Estaban en la sala!

—Lázaro, las cortinas...

—¡Nova, cierra las cortinas!

Antes de que pudiera terminar la frase, Lázaro volvió a callarla con un beso.

Acatando la orden, las cortinas comenzaron a cerrarse lentamente desde ambos lados.

La ropa de Karina fue cayendo sobre la alfombra, una a una, como hojas de otoño.

Las caricias de Lázaro eran cada vez más expertas. El cuerpo de Karina pasó de la tensión absoluta a derretirse como si fuera de gelatina.

Justo cuando estaba perdiendo el control por el deseo, vio entre la niebla del placer que Lázaro sostenía un pequeño paquete cuadrado y lo abría con los dientes.

Karina se quedó boquiabierta.

Miró instintivamente a su alrededor. ¡Lo había sacado de entre los cojines del sofá!

No pudo evitar quejarse:

—Siento que escondiste una de estas cosas en cada rincón de la suite.

Lázaro curvó los labios en una sonrisa perversa.

Mientras terminaba de abrir el paquete con destreza, le susurró al oído:

—Es para cometer un crimen contigo en cualquier momento.

Karina se quedó sin palabras.

Pero ante el embate arrollador de Lázaro, rápidamente perdió la fuerza hasta para quejarse.

Al final, quedó completamente derretida, sin energía.

Cuando recuperó la conciencia, ya había pasado más de una hora.

Estaba recostada sobre el pecho de Lázaro, sin fuerzas siquiera para levantar un brazo.

Y ese animal, como si nada, estaba sentado en el sofá con ella en brazos, luciendo tan sereno como siempre.

¡Una de sus manos estaba jugando descaradamente con sus curvas, mientras que con la otra sostenía un documento en inglés que estaba leyendo!

Al notar que Karina había despertado, bajó la cabeza y le dio un beso en la frente.

—¿Ya despertaste?

Le acercó el documento a la cara y dijo con todo el descaro del mundo:

—No tengo manos libres, pásame la página.

Karina se quedó atónita.

¿Acaso este hombre era un maestro de la gestión del tiempo?

¡¿Cómo era posible que pudiera concentrarse en un documento en ese momento?!

Indignada, sacó un brazo de debajo de la fina cobija para pasarle la página.

Pero al hacerlo, la cobija se resbaló.

Su piel radiante y suave quedó expuesta al aire, salpicada de sugerentes marcas rojizas.

La mirada de Lázaro se desvió del documento al instante.

Aunque acababan de hacerlo, verla así le provocó un nudo en la garganta.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador