Entrar Via

Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 866

—Conociendo el carácter que tenía Mónica, que no castigara a Leticia ya era un milagro.

¡De ninguna manera iba a tragarse ese coraje!

Sin embargo, ese día, Mónica no solo se mostró mucho más estable emocionalmente, sino que su forma de actuar había cambiado.

Mónica dijo:

—Todo esto lo aprendí de mi papá. Él siempre ha sido muy tolerante con los demás, y por eso el señor Herrera le es tan leal y daría la vida por él. En la casa, mi papá nunca ha hecho berrinches, su carácter es muy tranquilo. Como soy su hija, tengo que aprenderle un poco. Además, el señor Herrera no es un extraño.

—Cuando era niña, arriesgó su vida para protegerme. Solo por respeto a él, debo tratar bien a su familia. En cuanto a Leticia... a lo mejor mi papá tiene razón. Es solo pura vanidad de su parte.

—Ha tomado el mal camino, pero no es una mala persona, ni tampoco ha contratado a alguien para atacarme o matarme. Para mí, esos son problemas sin importancia. ¿Por qué no podemos llevar la fiesta en paz?

Estas palabras de Mónica hicieron que Zacarías sintiera una gran admiración por ella.

El presidente había dicho que Mónica ya había madurado, y por lo visto, era verdad.

Además, Zacarías notó que Mónica se volvía cada vez más atractiva.

Aquella niña rica, caprichosa y grosera, por fin había cambiado.

***

Por la noche.

La familia de Mónica, junto con Zacarías, cenaron juntos.

—Mónica, ya me enteré de todo lo que hiciste hoy en la empresa. ¡Lo hiciste muy bien! —la felicitó Damián, lleno de orgullo.

—Muchas gracias, papá. Ya puedes dejar la empresa en mis manos con toda confianza. Ya no estás para esos trotes, mejor disfruta de tu jubilación junto con mi mamá.

—¡Claro que sí! ¡Ese es el día que tanto estaba esperando! —Damián estaba muy emocionado—. Y sobre lo de hoy, Zacarías ya me platicó cómo manejaste el asunto de Leticia. ¡Tu madre y yo nos quedamos con la boca abierta!

Damián no podía estar más orgulloso de su hija.

Era digna de llevar su sangre, no lo había dejado en vergüenza.

—Mónica, lo de Leticia, al fin y al cabo, fue culpa mía —dijo Karina Cabrera con un tono de arrepentimiento—. Te pido una disculpa. No debí regalarle tu ropa usada sin preguntarte primero. Eso hizo que ella anduviera presumiendo por todos lados y te causara tantos problemas. Como tu madre, quiero pedirte perdón.

—Mamá, no te preocupes, ya pasó.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia