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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 666

Alrededor solo había oscuridad. Un abismo negro.

Así se sentía estar ahí: como si el cuerpo perdiera el peso y flotara sin rumbo.

—¡Cici!

De pronto escuchó una voz conocida, muy cerca.

Quiso abrir los ojos, pero por más que intentó, no pudo.

Había caído en un infierno sin salida. Tal como Clara lo dijo: estaba en el infierno.

Y no lograba escapar.

Saúl nadó hasta ella y, al verla, la sujetó de inmediato. Bajo el agua, le besó los labios y le pasó aire para que pudiera respirar.

Dante estaba en la orilla, mirando el agua con desesperación.

La lluvia de esa noche estaba cayendo con todo, y el rescate era dificilísimo.

—¡Ya la encontraron! ¡Ya la encontraron! —gritó alguien, eufórico.

Saúl salió a la superficie cargando a Cecilia.

—¡Rápido, ayúdenlo! —ordenó Dante.

Varios se acercaron a apoyar el rescate.

Sacaron a Cecilia. Le cortaron las cuerdas que la ataban.

Saúl, empapado, miró a la chica en el suelo, fuera de sí.

Nunca había sentido tanto miedo como en ese instante.

Estaba helada. No tenía nada de calor en el cuerpo.

La cargó y le dio primeros auxilios. Cecilia alcanzó a expulsar un poco de agua.

Pero seguía sin reaccionar.

—¡Al hospital! Saúl, ya llegó el carro —dijo Dante.

Él ya lo tenía todo arreglado. El vehículo se fue a toda velocidad al hospital.

Hospital.

Esteban se acercó y miró a Saúl, hecho pedazos.

Después de una noche entera, ya traía la barba crecida y se veía agotado.

Suspiró. No quería molestarlo, pero no tenía opción; tenía que hablar.

—Señor Rivas, el jefe está furioso. Dice que regrese para darle una explicación.

—Cici todavía no despierta.

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