El que iba al frente era Bernardo.
—Cecilia, no te vayas tan rápido. Ya que volviste, ¿por qué no te quedas a divertirte un rato? —dijo Bernardo, con una sonrisa cínica.
Cecilia lo miró a la cara, toda llena de granos.
—¿Qué, Bernardo? ¿Tienes ganas de que te rompa la cara o qué?
De niña, la mamá de Bernardo la maltrataba. Todo lo bueno se lo daba a él. Ella apenas tenía tres años y ya la traían de arriba abajo: que darle de comer a las gallinas, que alimentar a los patos, que hacer esto y lo otro.
Bernardo, un chamaco gordito, no hacía más que tragar y tomar. Y encima la molestaba: la empujaba y la tiraba al suelo.
Ese recuerdo, Cecilia no lo iba a olvidar jamás.
Hasta que se fue con su maestro y aprendió de verdad, por fin se la regresó. Desde entonces, Bernardo vivía con miedo de ella; hasta para respirar tenía que cuidarse de no hacerla enojar.
—Cecilia… no pensé que te ibas a poner cada vez más guapa. ¿Qué dices? Vente conmigo. Yo sí te voy a consentir. Al final crecimos juntos, ¿no? —Bernardo sonrió con una expresión asquerosa.
—Te vas a arrepentir, Bernardo —soltó Cecilia, y de una patada mandó una piedra directo hacia él.
La piedra le pegó con un golpe seco en la cara.
—¡Ah! —Bernardo chilló.
Se le inflamó la mejilla; hasta se le había caído un diente.
—¡Me tumbaste un diente, pinche vieja! De chiquita ya me traías de encargo, ¿y todavía te atreves? ¿A poco crees que sigo siendo el Bernardo de antes? ¡Hoy sí te voy a poner en tu lugar!
Furioso y humillado, Bernardo les gritó a los suyos:
—¿Qué están viendo? ¡Órale, sobre ella! ¡Pónganle una buena madriza a esta escuincla! Y al rato se las dejo… hagan con ella lo que quieran. ¡Viene de la ciudad, está bien “fina”!
Los tipos se le fueron encima… pero en un abrir y cerrar de ojos ya estaban en el piso, tirados, quejándose a gritos.
Eran puros don nadie, inútiles para pelear. Nomás se creían mucho por ir en bola. Daban risa.
Bernardo se quedó helado mirando a su gente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia