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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 231

—Tú… —Noa apretó los puños, hirviendo de coraje.

Si esto hubiera sido antes, de verdad le habría soltado una cachetada.

Pero ahora ya no era parte de la familia Galindo. Nadie iba a salir a defenderla.

Noa se dio la vuelta para irse. «Si no puedo con ella, por lo menos me largo, ¿no?»

—¡Quietita! ¿Quién te dijo que te podías ir? —Isabel no pensaba soltarla.

—¿Qué quieres?

¡Paf!

Isabel le estampó una cachetada en la cara a Noa y sonrió con malicia.

—Pegarte, ¿qué más?

Con Cecilia no se atrevía, pero ¿qué tal darle una lección a una impostora?

—Tú…

—Isabel, al final ella también fue la hija adoptiva que mi tío crió dieciocho años. Mídete tantito —intervino Nuria Galindo, tratando de calmarla.

—Nuria, no te me hagas la buena aquí. Si quieres quedar bien con la abuela, allá tú; conmigo eso no funciona.

Dicho eso, Isabel se fue.

A Nuria no pareció importarle. Se acercó a consolar a Noa.

—Noa, ¿estás bien? Isabel es así… Ustedes desde chiquitas no se han llevado, tú lo sabes. No te lo tomes tan a pecho —dijo Nuria con una sonrisa suave.

—Ajá… —Noa asintió.

Cecilia vio toda la escena.

Nuria sí sabía manejarse mejor que Isabel; con razón la abuela la tenía tan consentida.

Y Noa… se moría por encajar en la familia Galindo, por eso insistió en venir. Que la humillaran hoy era cosa suya.

Cuando salieron de la casa de los Galindo, Noa se puso a llorarle a Marina, diciendo que Isabel la había maltratado.

Marina solo suspiró.

—Te lo dije: no vinieras. Pero ahí vas de necia.

Noa apretó los labios y ya no se atrevió a decir nada.

Teresa, en cambio, soltó una frase helada:

Les dijo a los demás que se adelantaran, que ella tenía algo que hacer.

Cuando la familia Galindo se fue, Cecilia caminó hacia la orilla de la calle. Había dos Maybach estacionados.

Lorenzo se bajó.

—¡Jefa!

—Ajá —respondió Cecilia, abrió la puerta trasera y se subió.

Lorenzo entró detrás y sacó unos documentos que ya traía listos.

—Jefa, aquí está el reporte financiero del trimestre pasado; las ganancias están aquí. Y de este lado están los documentos que necesita revisar.

Cecilia los hojeó rápido y extendió la mano.

Lorenzo le pasó la pluma de inmediato.

—Jefa, quédese tranquila. La cooperación con el director Galindo va muy bien. El director Galindo trae buenas ideas y sí tiene capacidad… es muchísimo mejor que Iker —dijo Lorenzo.

Todavía le preocupaba que lo de Leire, la vez pasada, hubiera hecho enojar a Cecilia.

***

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