Entrar Via

Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 219

Saúl soltó el aire, aliviado.

—Gracias, papá.

—Y otra buena: ya decidí que tomes oficialmente el puesto de presidente de Grupo Rivas. A partir de ahora, tú lo administras.

—Sí, papá —respondió Saúl.

Se notaba que Cristian también valoraba la cooperación con los Fonseca.

Los Fonseca eran una familia pesada en Ciudad de San Martín.

—Papá… ¿y yo qué? —preguntó Kevin, con envidia.

No solo le tocó ver el momento de gloria de Saúl…

Encima iba a recuperar el puesto.

Le ardía el estómago.

—Kevin, tú también eres capaz. Te quedas como vicepresidente. Apoya bien a Saúl.

Cristian les pasó un brazo por los hombros a los dos.

—Los dos son mis hijos. Quiero que trabajen juntos y me lleven bien el Grupo Rivas.

—Sí, papá —respondieron, cada quien con sus propias intenciones.

Cuando Saúl salió del despacho, sintió el cuerpo ligero.

Con que no le cancelaran lo de Cecilia, con eso.

Ainhoa vio que venía sonriendo y preguntó:

—¿Qué fuiste a decirle a tu papá? ¿A acusarme?

—Sí. Y me nombró presidente de Grupo Rivas. Además, dijo que cuando terminemos el proyecto, me va a hacer la fiesta de compromiso con Cecilia.

Ainhoa se quedó helada.

Se tambaleó; por suerte Irene la sostuvo.

—¿Qué? ¿Te decepcionó? —Saúl la miró sonriendo.

—Soy tu mamá. Todo lo hago por tu bien. ¿Por qué siempre me llevas la contraria?

—Ay, por favor. Antes sí: estaba bien menso. Pero ese Saúl ya se murió. No me vas a volver a controlar.

Saúl se fue, furioso.

Ahí se le rompió algo.

Luego Cecilia lo salvó.

Cuando volvió a empezar, por fin entendió:

Hiciera lo que hiciera, nunca iba a tener el cariño real de Ainhoa.

Ella solo lo calculaba.

Bien. Entonces él tampoco lo iba a mendigar.

Ainhoa, al verlo tan rebelde, casi se desmaya del coraje.

—Ese chamaco… cada vez… cada vez está peor. No escucha ni una sola palabra de lo que le digo —dijo, furiosa.

—Señora, no se enoje. Tampoco es culpa del Sr. Saúl. Lo dejaron en un lugar como La Franja del Norte dos años; es normal que traiga coraje. Pero usted es su mamá. Ya después va a recapacitar y va a hacerle caso —la calmó Irene.

En los ojos de Ainhoa pasó un brillo duro.

—Pero esa Cecilia… no es para él. Si esa mujer entra a esta casa, va a ser otra que se nos voltee.

Desde la primera vez que vio a Cecilia, Ainhoa supo qué tipo de persona era.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia