—¿Quién? —preguntó Saúl, con rabia.
¿Quién se atrevía a meterse con su Cici?
Esteban le resumió lo que estaba pasando en internet. Desde que Saúl le pidió que estuviera pendiente de Cecilia, él no la perdía de vista.
Había un montón de gente insultándola.
—Otra vez la familia Valdés… Ya se les olvidó cómo se acaba esto —Saúl tomó una decisión: no iba a dejar nada en pie.
Luego ordenó:
—No me importa cómo le hagas. Haz que Víctor no debute.
—Entendido, señor Rivas.
En cuanto colgó, Saúl le mandó un WhatsApp a Cecilia.
[Cici, me voy y ya se sienten con derecho de molestarte. A la familia Valdés no se la voy a perdonar. Tu marido te va a desquitar esto.]
Cecilia se sorprendió. No pensó que, estando él afuera, se enterara de algo tan pequeño.
[No hace falta.] respondió, nada más.
Para ella, la familia Valdés ya era puro circo.
Saúl: [Sí hace falta. Antes tú me cuidabas a mí; ahora me toca a mí cuidarte.]
Cecilia se quedó callada.
Quería decirle que no necesitaba que la cuidaran.
Pero si él quería ir contra la familia Valdés, tampoco lo iba a detener.
En esos días, Víctor andaba en boca de todos.
Clara estaba feliz; celebraba con el representante.
—Víctor lleva días en primer lugar. Este debut en el centro ya es suyo —dijo el representante, riéndose.
—Ojalá. Mi hijo es buenísimo —Clara se pavoneó, pensando en Cecilia. Con nada la hizo perder el trabajo y, encima, la dejó como la mala de la historia.
—Ma… siento que esto de hacerme famoso fue demasiado rápido —Víctor traía una inquietud rara.
—¿Y qué? Es suerte. Tuviste suerte. Ya no le des vueltas.
…
Mónica le marcó a Cecilia; había visto la noticia.
—Amiga, Clara es una sinvergüenza. ¿Quieres que le diga a mi papá que hable con el dueño de Aurora Palabras Media para que le cierren las puertas a Víctor? Me da un coraje… —preguntó Mónica.
—No. Mañana se voltea la noticia. Yo lo arreglo —dijo Cecilia.
Justo por eso los había dejado “brillar” unos días: estaba esperando este momento.
De inmediato se prendió otro tema: el debate sobre “afeminados” se fue a tendencias.
Y el ejemplo número uno fue Víctor, con su contoneo, sus gestitos y esa canción de “limpiar los vidrios”.
También se burlaron del nombre Mangos Bombón.
Pobres de Mangos Bombón: el equipo venía fuerte… y por culpa de Víctor, a los demás también les empezó a caer hate.
En cuestión de nada, “rechazo a lo afeminado” se trepó a tendencias. Un montón de artistas veteranos salieron a decir que eso era vulgar.
Que los chavos no deberían ser así, que no se veía nada de carácter.
Hasta el medio más grande publicó un texto diciendo que los hombres debían hacerse fuertes y comportarse como tales.
Ahora sí, ya había presión “de arriba”.
La popularidad de Víctor se desplomó. La gente empezó a imitarlo para burlarse.
En el siguiente episodio, a su equipo casi no le dieron cámara.
Víctor pasó de ser el número uno a irse hasta el fondo. En redes lo hicieron pedazos.
Víctor y Clara se quedaron helados.
***

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