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Regreso de la Muerta: La Venganza de Cecilia romance Capítulo 165

Hasta la llevó a la casa.

Marina le susurró a Cecilia:

—Yo estaba preocupada por tu hermano… pero mira, el chamaco sí se puso las pilas. Yo digo que aquí hay futuro.

—Mamá, mi hermano será medio distraído, pero no es tonto. No te preocupes —dijo Cecilia.

Luego, Cecilia y Saúl fueron a saludar.

Como Macarena estaba nerviosa por ser su primera vez, Cecilia le dijo a su hermano que la llevara a conocer la casa.

Saúl se quedó hasta la noche y cenó con la familia Galindo antes de irse.

Cuando ya se iba, Marina le dijo a Cecilia que lo acompañara a la salida.

Cecilia salió con él.

Saúl se volteó a verla. Ya era de noche y ahí afuera estaban solos.

—Cici… mientras yo no esté, acuérdate de mí. Porque yo sí voy a pensar en ti.

Dicho eso, Saúl le dio un beso en la frente.

Un escalofrío le recorrió la piel y a Cecilia se le apretó el pecho.

¿Por qué se le aceleró el corazón?

No lo entendía.

—Ándale, regrésate. Ya no me acompañes —dijo Saúl, sonriendo.

—Está bien —respondió Cecilia.

Pero por dentro, algo se le había desacomodado, y eso la inquietó.

En tantos años, nunca había sentido algo así.

Cecilia pensó que Saúl era su perdición.

Seguro se le estaba yendo la cabeza.

***

A la mañana siguiente, Cecilia apenas abrió los ojos cuando le llegó un WhatsApp de Saúl.

[Cici, ya me subí al avión. Hoy también acuérdate de mí.]

Cecilia se quedó callada.

Daniel dijo:

—Los guardias parecen “X”, pero sí importan. Hay cosas que se tienen que cuidar. Si no hay ni uno, puede pasar algo. Y si se fueron todos, contratar tantos de golpe no es tan fácil.

—Voy a la empresa a ver qué onda —dijo Thiago, levantándose.

—Papá, voy contigo —dijo Cecilia.

A ella esto no le sonaba normal. Alguien estaba moviendo hilos.

¿Cómo se iban a ir todos de golpe?

—Va —aceptó Thiago, y se fueron juntos.

Cuando llegaron, efectivamente: ni el guardia de la entrada estaba.

Violeta los esperaba, desesperada.

—Director Galindo, ¿qué hacemos? No hay ni un solo guardia en toda la empresa.

—Ponte a contratar. Los que caigan; los que se puedan.

—Pero… ¿y el trabajo? Algunos se llevaron las llaves. Hay cuartos a los que ni siquiera podemos entrar. Por ejemplo, el cuarto eléctrico: varios talleres se quedaron sin luz, pero no podemos abrir la puerta, así que no se puede arreglar. La gente está esperando en los talleres. Y en los talleres que necesitan electricidad, si se va la luz de golpe, se nos echa a perder el producto…

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