Entrar Via

Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 355

Fabio se quedó paralizado. Era verdad, Luca estaba casado.

—Pero...

—No hay ningún pero. Estoy casado y llevo siete años de matrimonio con Natalia —lo cortó Luca de inmediato—. Además, la relación más apropiada que puedo tener con Denisa es la de hermanos. Antes éramos cuñados; ahora, seremos hermanos y nada más.

—Entonces... ¿te gusta Denisa? —preguntó Fabio, así de directo. Antes había personas que lo cuestionaban al respecto, pero Luca siempre esquivaba la pregunta, por lo que con el tiempo nadie se atrevió a volver a sacarlo a colación.

Y, sin embargo, en ese momento Fabio se lo estaba exigiendo.

Luca lo observó fijamente y después sonrió.

—No sé exactamente a qué tipo de afecto te refieras, pero pase lo que pase, ella es familia.

—Me refiero a cuando a un hombre le gusta una mujer. Al deseo de hacerla tuya, de estar cerca, de ser pareja, de convertirla en tu esposa para pasar juntos el resto de sus vidas. —Quizás fue porque acababa de ver a Denisa echa un mar de lágrimas, pero Fabio ya estaba exaltado. Sus palabras dejaron a Luca estupefacto.

—Eso es amor —dijo Luca tras mirar el borde de su copa por unos segundos—. Y con ella no hay amor, solo existe el cariño de familia.

—¡Eres un mentiroso! —Fabio se puso de pie de golpe—. ¿Por qué no puedes ser honesto contigo mismo? Para todos nosotros, que lo vimos desde afuera, es imposible que no hubiera amor. Te casaste con Natalia únicamente porque Denisa se había casado con tu hermano. Todos sabemos que...

—Te equivocas —lo interrumpió Luca con voz grave—. No me casé con Natalia por esa razón. Solo fue una alianza de intereses comerciales; hasta firmamos un contrato.

—Podrás engañar a otros, pero a mí no. Te casaste con ella justo cuando Denisa se casó. Para ti, Natalia siempre fue su reemplazo. No lo niegues, es un secreto a voces —reclamó Fabio de manera agresiva, con los ojos enrojecidos por la rabia.

¿Cómo podía Luca tener el cinismo de ignorar lo que hizo en el pasado?

Luca se quedó callado.

Se sirvió un poco más de vino y pronunció en tono monótono:

—A veces, ¿es posible siquiera distinguir la frontera entre el amor y el deber familiar?

—O sea que sí la amaste, ¿verdad? Solo que ahora, por las etiquetas, por la carga de ser su hermano, no tienes el valor de amarla frente a todo el mundo —le reprochó, empujándolo contra las cuerdas.

—Fabio, llegados a este punto, ¿crees que eso importa? Mi esposa es Natalia. Sí, hemos estado peleando y hablando de divorcio, pero la verdad es que yo no quiero separarme de ella. —A Luca no le gustaba que lo arrinconaran. Levantó la vista y sus ojos revelaron una seriedad inquebrantable.

Todo el coraje y la valentía que había acumulado Fabio se esfumaron en ese instante.

Miró a Luca y, por un segundo, tuvo la sensación de estar frente a un completo extraño.

—Entonces... ¿qué planeas hacer con ella? —preguntó ronco.

—Dejaré que se tranquilice. Después de eso, te pido que reúnas valor y comiences a cortejarla. Dale el futuro que se merece. Hazlo como un favor de amigos —solicitó, alzando su copa—. Somos amigos, no me dirás que no puedes echarme esta mano.

Fabio se quedó sin fuerza, pero tomó la suya.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo