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Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 351

—¿Ah?

—No escuché mal, ¿verdad?

—¿De verdad estás dispuesto a dejarla ir?

—¿El sol salió por el oeste? Vicente, rápido, dame una cachetada.

Vicente no se anduvo con rodeos y le soltó una cachetada. Rubén se cubrió la mejilla golpeada y le reclamó con indignación:

—¡De verdad me pegaste!

—¿Te dolió? —preguntó Vicente con orgullo.

—¡Me dolió un buen! Si me arruinas esta cara tan guapa, vas a tener que casarte conmigo.

—Lo siento, mis gustos van por otro lado, no me gustan los hombres.

Luca observaba a ese par de payasos haciendo el ridículo. Ya estaba más que acostumbrado. Esperó a que terminaran de jugar y preguntó en serio:

—¿Y bien? ¿Qué opinan?

—O sea, ni al caso que nos preguntes. Cualquiera con ojos se da cuenta de que a Fabio le gusta Denisa. Pero... ¿no te gustaba a ti también? Hasta ibas a divorciarte por ella. ¿Por qué de repente... cambiaste de actitud?

Rubén aplaudió y dio un salto:

—¡Ya sé! Luca, seguro no soportas la idea de divorciarte de la doctora Ortega, ¿verdad? La amas y ni cuenta te das. Estás frito, amigo, te volviste a enamorar.

—Ponte serio. —Luca parecía en ese momento un gato al que le habían pisado la cola, su expresión se oscureció—. ¿De dónde sacan que me gusta Denisa? Siempre la he cuidado como si fuera mi hermana.

—¿Qué clase de hermano mayor cuida así a su hermana? Además, ni siquiera tienen la misma sangre. Crecieron juntos, y en todo este tiempo la has consentido y protegido como si fuera un tesoro. Todos lo hemos visto. Si ahora sales con que no te gusta, no te la compramos. —Rubén torció la boca, dejando claro que no era fácil de engañar.

Luca le dio un trago a su bebida y sonrió con ironía:

—Tal vez de joven tuve algunas fantasías poco realistas. Pero hoy lo veo de otra manera. No debería tenerla atada a algo que no va a llegar a ningún lado. Además, tengo muy claro que lo nuestro es imposible. Solo la veo como a una hermana; así fue en el pasado y así será en el futuro.

—Luca, te estás engañando a ti mismo. No vayas a salir después con que, al verla feliz con otro, te pones a tomar y a hacer berrinches como si hubieras perdido al amor de tu vida. Nosotros no te vamos a seguir el juego. De todos modos, siento que la doctora Ortega es hermosa e inteligente, una mujer talentosa y difícil de encontrar. Tanto en apariencia como en capacidad, están a la par. Por cierto, a riesgo de que me rompas la cara, quiero hacerte una pregunta: si... si de verdad te divorcias de ella y yo empiezo a cortejarla... ¿me matarías? —Rubén jugaba repetidamente al límite del peligro.

Luca le lanzó una mirada tan afilada que casi lo deja congelado en el sitio.

Vicente estiró el brazo y abrazó a Rubén por los hombros:

—Hermanito, sí que tienes agallas. Atreverte a soñar con la doctora Ortega... ten cuidado, que Luca de verdad te va a madrear.

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