En medio de aquel confuso y borroso torbellino emocional, parecía que se había pasado la vida esquivando la verdad.
Y su abuela lo había resumido a la perfección.
Nunca le había dado alas, pero tampoco le había puesto un límite claro.
Dieciocho años de atenciones se habían tejido como una telaraña, dejándolos atrapados a ambos.
Natalia solo había sido una invitada inocente que terminó metida en el enredo. Sin embargo, como siempre se mostraba tan fuerte, a él a menudo se le olvidaba que ella era su esposa, que era su mujer.
—Abuela... —Su voz sonó rasposa. Agachó la cabeza, asumiendo su culpa—: Perdóname, me equivoqué. Pero no la presiones, ¿sí? Encontraré esa línea de respeto, te lo prometo...
La anciana se le quedó viendo fijamente.
—¿En serio? Ya ni me fío de las palabras de los hombres. En esta vida, me han endulzado el oído y engañado muchísimas veces; yo misma soy prueba de ello.
—Pero soy tu abuela, y es mi deber enseñarte a ser una persona decente. Incluso desde el cielo, seguiré protegiéndote y cuidando de que la familia Torres prospere y sus herederos se multipliquen.
—Por eso mismo, si veo que la estás regando, tengo que pararte en seco. Y me da igual si piensas que soy una vieja metiche, lo seguiré haciendo —lo regañó la abuela, con una mirada cargada de repulsión hacia su nieto arrepentido, soltando algo de sarcasmo en el proceso.
La mirada de Luca se quedó vacía y perdida. Luego se acercó, envolvió a la abuela en un abrazo y recargó la barbilla sobre su hombro.
—Sé que la abuela siempre quiere lo mejor para mí —murmuró con una ligera sonrisa—. Desde que era niño, tú me has consentido más que nadie. Así que, esta vez también, te voy a hacer caso.
—¡Mocoso insolente! Eres bueno para pedir perdón, pero tus actos dicen lo contrario —La anciana le dio dos golpecitos en el brazo con el puño cerrado—.
—Si quieres que Denisa siga formando parte de la familia Torres, tendrás que prometerme una cosa: tú mismo te encargarás de presentarle a un buen hombre. Búscale a alguien decente de buena familia y cásala. Si lo haces, podrá conservar su puesto en Altium Médica y yo no diré una sola palabra más.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo