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Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 247

Denisa, que había estado mirando la pantalla en estado de shock, bajó la vista rápidamente y apretó los dedos por instinto.

—Denisa —intervino Cristina a su lado—. Esos programas de chismes nomás abren la boca para inventar idioteces, no les importa la verdad. No te lo tomes a pecho. Ahorita mismo le digo a Luca para que aplaste todas estas difamaciones.

—Mamá, yo sé —respondió Denisa en voz baja—. Los medios siempre exageran y escriben puras barbaridades. Con tal de ganar vistas, hacen cosas sin ningún límite moral. Sí sería muy necesario que Luca ponga orden en esto.

Luego, fingiendo preocupación, agregó:

—Mamá, ¿crees que Nati vea estos reportajes? ¿Crees que empiece a sacar conclusiones raras como el conductor ese? Qué te parece si le marco ahorita mismo, para explicarle cómo pasaron las cosas.

Cristina frunció el ceño.

De pronto, Denisa se cubrió el rostro con ambas manos, destilando culpa y arrepentimiento.

—Si hubiera sabido el circo que se iba a armar y que Nati me iba a malinterpretar, mejor me hubiera bajado arrastrándome del escenario. No debí molestar a Luca para que me trajera al hospital...

—No digas tonterías —replicó Cristina, a quien se le ablandó el corazón de inmediato y soltó un suspiro—. Te lastimaste, obviamente tenían que traerte a revisión a tiempo. Luca es tu familia, lo lógico es que acudiera primero a ver cómo estabas. La culpa es de esos medios de comunicación que no tienen escrúpulos y hablan puras bajezas.

Denisa mantuvo la cabeza gacha, aferrada a su teatro de víctima mortificada.

Al día siguiente, en el departamento de investigación de Gennova Solutions.

Natalia llegó a trabajar en su horario habitual. Todo transcurría paso a paso, como si los escándalos mediáticos no le hubieran afectado en lo absoluto.

Sus compañeros respetaban su actitud profesional y nadie se atrevía a mencionar el dichoso video frente a ella.

Natalia sabía perfectamente que todos mantenían la boca cerrada por miedo a las estrictas políticas del corporativo y para cuidar su trabajo.

Sin embargo, mientras caminaba por los pasillos con la vista al frente, sentía cómo las miradas de los demás se le clavaban en el cuerpo.

Era como si todos le gritaran en silencio una verdad a voces: que su marido había cargado a otra mujer y que medio país ya estaba enterado.

Justo cuando Natalia estaba a punto de exigirle a Luca que se hiciera cargo del desastre, recibió una llamada de la abuela Josefa. La anciana la consoló, se mostró molesta por la situación y le aseguró que obligaría a Denisa a darle una explicación formal. Le pidió que no se mortificara imaginando cosas raras.

Natalia se quedó sorprendida; no se imaginó que la abuela intervendría.

Al mismo tiempo, en el hospital. Denisa descansaba en su cama rodeada de varios ejecutivos de Altium Médica. Frente a ella había una montaña de documentos, y su asistente Verónica estaba de pie a un lado, pasándole las hojas una por una.

En ese instante, sonó su celular.

Denisa echó un vistazo a la pantalla y sintió un vuelco en el estómago.

—Salgan un momento, tengo que contestar esto —les ordenó de inmediato a los directivos, mandándolos a esperar al pasillo.

Enseguida, Denisa respondió a la llamada con una voz de lo más dulce:

—¿Bueno?

—Señorita, la señora Josefa le pide que venga de inmediato —indicó la voz recta de Martina—. El coche ya va en camino al hospital para recogerla.

Denisa sintió que la sangre se le helaba. Echó un vistazo a su pierna enyesada y suplicó en voz baja:

—Martina, mi pierna todavía no está en condiciones de caminar...

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