—Natalia, despierta. Ya llegamos a la oficina.
La voz de Darío se escuchó junto a su oído.
Natalia abrió los ojos de golpe. Todo el entorno a su alrededor la sacó de tajo de ese letargo, devolviéndola de golpe a la realidad.
Parpadeó un par de veces. Dormir así dejaba a uno todavía más cansado. Soltó un leve suspiro y se topó con la mirada llena de preocupación de Darío. Sonrió y dijo:
—Sí, ya me bajo.
Parecía que Natalia seguía atrapada en las secuelas de ese sueño tan real, pero un mensaje que llegó a su celular lo hizo añicos por completo.
Era un texto del trabajo enviado por Luca. Después de explicar la situación, al final, había una frase de pura rutina laboral: «Responde cuanto antes».
Ese contraste tan rudo la despabiló por completo.
Ella contestó con un simple «Enterado», y reprimió por completo todas sus emociones.
Al ver que andaba algo desconectada, Darío le preguntó en voz baja:
—¿Tuviste una pesadilla hace rato? Noté que estabas dormida, pero tenías el ceño todo fruncido. Seguro andabas peleando con monstruos en tus sueños.
A Natalia le dio risa su comentario, así que no se molestó en darle explicaciones; nada más asintió.
Darío entristeció la mirada por un instante. Mientras dormía, ella había murmurado un nombre, y él lo escuchó a la perfección. Estaba a punto del divorcio, pero aun en sus sueños no podía evitar llamarlo por costumbre. «Ay, Natalia, Natalia... ¿de verdad no te atreves a soltarlo?», pensó.
Natalia caminó a pasos rápidos hacia la empresa, sin voltear a ver la expresión tan enredada que tenía Darío, dejando aquel corto sueño tirado en el olvido.
***
Ya estaban a mediados de abril. La lluvia de primavera no paraba y llevaba más de una semana cayendo, sin que se le viera el fin.
Denisa había tenido demasiado trabajo esos días. Con tal de probar lo que valía, se estaba matando en los proyectos. Cristian, por su parte, no la había decepcionado. Resolvió rapidísimo todos los pendientes que había dejado Natalia, de una forma impecable, permitiendo que Altium Médica siguiera funcionando bien a pesar de la ausencia técnica de Natalia.
De hecho, hace rato que Cristian había pasado a darle el informe, su forma de mirarla estaba que ardía.
Denisa nada más se rio por dentro sin darle mucha importancia. Le sobraban admiradores. Todos los días había gente dándole indirectas, o de plano insinuándosele de frente. Para ella, esas cosas ya ni cosquillas le hacían.
Su celular soltó un sonido; era un mensaje.
Denisa echó un vistazo. Era de Miranda y venía con cierta información adjunta.
[Denisa, ya te ha superado].
Denisa sintió un vuelco en el pecho. Abrió rápido en su computadora el enlace a la noticia que Miranda le había mandado.
A simple vista, era una de esas revistas que sacaba un listado sobre «Las mujeres con más recursos del año».
Y el titular no dejaba de ser muy claro: «Impresionante debut de una nueva líder en el sector médico-tecnológico. Con tan solo veintisiete años, es la fusión perfecta de frialdad y talento».
En ese momento, toda la pereza y el cansancio que tenía Denisa encima se borraron de tajo gracias a la nota.
Se enderezó de un salto y empezó a hacer scroll rápido hacia abajo de la página, buscando como águila los nombres conocidos.
Lo encontró.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo