Sin embargo, durante los primeros días después de las vacaciones, todos seguían atrapados en la pereza de los días libres. Estaban sentados en la oficina, pero con la mente en otra parte.
En la oficina de Gennova Solutions, Natalia acababa de terminar una junta por videollamada con unos socios cuando su asistente Paulina tocó a la puerta y entró con una caja de regalo.
—Doctora Ortega, el señor Torres pidió que le entregara esto. Es un regalo por las fiestas, todos en la oficina recibimos uno —dijo Paulina con una gran sonrisa mientras ponía la elegante caja azul marino sobre el escritorio.
—¿Todos recibieron uno? —Natalia sonrió—. Enterada.
Paulina recogió unos documentos firmados y salió. Natalia clavó la mirada en la caja.
No tenía ningún logo de marca visible, pero se sentía de muy buena calidad.
Como era un detalle de Darío para todos los empleados, obviamente no iba a rechazarlo.
Al quitar el fino listón, encontró un broche de platino en el interior. Tenía la forma minimalista de un pétalo de rosa y en el centro brillaba un zafiro pequeño pero de un color purísimo.
Debajo venía una tarjeta. El mensaje se resumía a solo tres palabras: «Por el futuro».
No había formalidades innecesarias, solo esas tres palabras que cargaban mucho peso. Abajo, la firma de Darío.
Natalia sostuvo la joya en la palma de su mano. El metal frío fue tomando calor al contacto con su piel.
Un momento después, guardó el broche en la caja.
Luca ya se había recuperado del resfriado, pero seguía de muy mal humor.
Por lo del otro día, que Denisa no se quedó a comer, Luca parecía seguir bastante inconforme. Aunque no decía nada al respecto, su silencio era una advertencia constante para Natalia, insinuando que estaba equivocada por no tolerar la presencia de Denisa en la casa ni siquiera para una comida.
Natalia ya no tenía ganas de dar explicaciones por cosas sin importancia. Además, presentía que algo grande estaba a punto de estallar en Altium Médica.
Pasadas las tres de la tarde, Luca apareció de pronto en el edificio de Gennova Solutions.
Natalia apenas salía de una junta y, antes de llegar a su oficina, Luca le cortó el paso en el pasillo.
El hombre parecía venir también de alguna reunión importante; traía un traje impecable, pero en su rostro se notaba la frustración y la impaciencia.
—Natalia, tenemos que platicar —dijo Luca en tono serio.
Natalia abrazó los documentos que llevaba y miró su reloj, calculando el tiempo:
—Tengo una junta de evaluación técnica en un momento, señor Torres. Si necesita algo, sea breve.
Luca frunció el ceño. Últimamente, el carácter de Natalia se había vuelto más difícil y su frialdad era evidente. ¿Todo esto solo porque le quitó el crédito en Altium Médica?

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo