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Prostituta de Lujo. Esposa de Papel romance Capítulo 5

Chloe estaba lista para ir a la cena con Dante, llevaba puesto un vestido en rosa pálido, cuyo corte de línea A y escote cuadrado que la hacían verse mayor, nada acorde a la juventud de su edad, el largo caía hasta media pierna, su figura no resaltaba para nada, unos zapatos de punta color nude, y el cabello recogido en el moño que siempre acostumbraba, su maquillaje fino y elegante, sus labios carnosos que no resaltaban para nada con ese tono rosa pálido que siempre usaba.

Recordó el sexy vestido que uso la noche anterior, como su cuerpo se veía tan sexy en él, y esa ropa de encaje que había quedado destrozada, por aquel sexy semental, no se comparaba para nada con lo que usaba ahora, mordió su labio inferior, recordando las embestidas, de aquel hombre, no hubo romance, ni ternura, solo una cogida placentera que ella anhelo por muchos años.

El toque de la puerta interrumpió sus pensamientos lujuriosos, ella tomo aire y entró en su papel de esposa perfecta, tomó su bolso pequeño que combinaba con su aburrido atuendo y camino hacia la puerta, al abrir ahí estaba el ama de llave, hizo una reverencia.

- El señor Montenegro ha enviado al chofer a recogerla – Dijo.

Chloe asintió, así era Dante, nunca pasaba por ella, se veían ya en el lugar indicado, para actuar como el matrimonio perfecto.

Salió de la recamara y bajo por las escaleras para ir directo hacia afuera, donde el chofer de su esposo la esperaba, al verlo a la distancia lo recorrió de pies a cabeza, era apuesto, tenía buen cuerpo, podía ser el siguiente, sacudió sus pensamientos.

- No, Chloe, nada de personas cercanas – Susurro así misma descartando totalmente al chofer como su próximo semental.

- Señora – El chofer de cabellos castaños y ojos cafés, vistiendo un elegante traje negro, hizo una reverencia y después abrió la puerta trasera de la limusina.

Ella entró con elegancia, al entrar a aquel coche el aroma de Dante estaba impregnado, colonia costosa y no podía negarlo, olía a hombre, a semental, un semental que no quería follarsela, pero no le importaba, ya no, ella ahora se buscar a los hombres para tener unas buenas cogidas.

- Los fines de semana – Sonrió.

Si, esos días eran los que Dante jamás estaba en casa, a excepción de hoy, pero bueno, conociéndolo solo sería en caso de emergencia, así que sería perfecto para que ella buscara a un amante y pudieran verse para coger todo el fin de semana. Ahora solo tenía que buscar el lugar perfecto, un lugar donde no fuera descubierta, tenía que seguir siendo la esposa de papel de Dante Montenegro.

Ella se perdió tanto en sus pensamientos, que se ni siquiera se dio cuenta cuando llegaron a su destino, se había hecho tan corto el camino.

- El Señor Montenegro, ya la espera en el recibidor – Dijo el chofer al abrir nuevamente la puerta.

Chloe suspiró, bajo con la elegancia que debía mantener la esposa de Dante Montenegro, miro el restaurante, era de los más elegantes de la ciudad, era obvio, su flamante esposo no asistía a cualquier lugar. Ella se dirigió hacia la entrada para encontrarse con él, sonreía, una falsa sonrisa que debía mostrar ante los demás, así debía ser. La señora Montenegro debía mostrarse feliz y radiante.

- Dante – Dijo con su suave voz, controlando sus deseos de lanzarse contra él y golpearlo por sus infidelidades.

Dante apartó la mirada de su celular, entrecerró la mirada y le dio una rápida recorrida a su esposa, vestía tan aburrida, sin sentido, pero bueno, así es como debía vestir la señora Montenegro, además no era como si ella tuviera algo que mostrar. Guardo su teléfono y se acercó a ella, miro a los lados de manera discreta, ya tenían las miradas sobre ellos.

- Te ves tan hermosa, querida esposa – Dijo, su ronca voz trato de sonar tierna, pero era una ternura falsa, que Chloe identifico de inmediato.

- Si, claro – Dijo, con un pequeño hilo de ironía en sus palabras.

Dante arqueo sus cejas ante la respuesta de ella, normalmente lo agradecía y le devolvía el cumplido, aunque no era como si le importara eso, se inclinó a ella y le dio un beso en la mejilla, apenas y rozo sus labios.

Chloe sintió asco al sentir sus sucios labios sobre su mejilla, ese hombre se revolcaba con cuanta mujer quisiera, recordaba las imágenes que había recibido, su enojo estaba por salirse de su control.

- Vamos, el inversionista y su esposa ya nos esperan – Dijo colocando su brazo para que ella pasara su mano alrededor de él.

Chloe suspiró y lo hizo, debía controlarse, solo sería un par de horas soportando la presencia de aquel estúpido infiel.

Los dos llegaron hasta una mesa donde estaban dos personas de mediana edad, un hombre con un traje elegante a la medida y una bella dama con un traje sastre de color turquesa.

- Disculpen la demora – Dijo Dante con educación.

Los dos levantaron su mirada, el hombre se puso de pie y saludo de mano a Dante.

- Gusto verlo, señor Montenegro – Dijo aquel hombre de cabello canoso.

- El gusto es mío, señor Vander – dijo Dante, notó que aquel hombre miraba a Chloe – Ella es mi esposa, la Señora Chloe de Montenegro – La presentó.

- Evan Vander – Dijo el hombre, extendiendo su mano a ella.

Chloe sonrió y saludo con educación.

- Es un placer – Respondió con una sonrisa.

- Ella es mi esposa, Elina de Vander – Dijo Evan presentando con orgullo a su esposa.

La mujer asintió, su cabello era rubio, claramente teñido, pero a pesar de su edad era muy guapa.

Capítulo 5 1

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