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Obligada A Ser Su Amante romance Capítulo 2

Desnuda, vio cómo se levantaba de la cama. Había estado especialmente insaciable ese día. Tres veces. Habían tenido sexo tres veces y ahora se alejaba al balcón en bóxer para contestar una llamada de su amada.

—Sí, ya estoy en casa —podía escuchar su voz con claridad; ni siquiera intentaba bajarla para no incomodarla—. Claro que estoy pensando en ti, cariño. Elige la fecha para la boda, mientras más pronto, mejor.

Tragó saliva, tratando de contener el nudo que se formaba en su garganta. Sintió los labios temblorosos y los ojos húmedos. La visión de aquel hombre comenzaba a distorsionarse por las lágrimas que se acumulaban en sus ojos.

No podía permitir que la viera así.

Así que no quiso esperar a que regresara a la habitación para ver si se le apetecía tomarla una cuarta vez. Tratando de ser silenciosa, se puso de pie, recogió su ropa del suelo y se fue a la sala para vestirse con manos temblorosas.

Y mientras salía de ese departamento, con la ropa desordenada y el cabello convertido en un nido de pájaro, no pudo evitar preguntarse: ¿qué demonios estaba haciendo con su vida?

En la entrada del edificio revisó sus bolsillos y no consiguió ni siquiera el dinero suficiente para pagar un taxi. Su trabajo, la universidad, su madre... realmente sus ingresos eran escasos.

Era medianoche. Estaba sola y con el corazón herido. Porque, a diferencia de lo que pensaba Alejandro Urdiales, ella no era una estatua de mármol. Sentía. Tenía un corazón latiendo entre las costillas. Y con el paso de los años había llegado a fantasear con cosas imposibles.

La chica pobre se casaba con el heredero, con el hombre que era médico solo por pasatiempo.

No.

Esas cosas no pasaban en la vida real.

La verdad era que la chica pobre solamente servía para ser la amante.

Limpiándose las lágrimas bruscamente, sacó su teléfono para llamar a la única persona que podría ayudarla en este apuro.

Normalmente no se iría del departamento tan tarde. Esperaría al amanecer, pero en este momento, cuando recién estaba enterándose del compromiso, no podía estar al lado de él y fingir que no pasaba nada.

Aunque anhelaba realmente fingir que no pasaba nada.

—Marcos —dijo cuando escuchó la cálida voz de su amigo del otro lado—, siento mucho molestarte, pero surgió algo. ¿Podrías venir por mí?

Capítulo 002 1

Capítulo 002 2

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