Entrar Via

Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1819

Pero esto no dejaba de ser una orden de Alma. En serio, como Henry no se atrevía a mirarla con odio, me lanzaba esa mirada a mí.

"¡Qué cobarde!", pensé.

De repente, se oyó un golpe fuerte; Henry puso el recipiente con fuerza frente a mí, tanto que la tapa casi se salió por el impacto. Me encogí por el susto y, cuando levanté la vista, me encontré con que me miraba con mucho enojo y una frustración que se le notaba a leguas.

—¡Come! ¡Cómetelo todo! —me ordenó.

"¿Me está alimentando como a un cerdo?", me pregunté. Cerca de allí, Waylon se rió un poco de mí.

—Aurora, asegúrate de comértelo todo, ¿eh? Henry se levantó muy temprano para prepararte ese desayuno. Hizo las empanadas desde cero y hasta se cortó los dedos varias veces. Si no lo terminas, vas a desperdiciar todo su esfuerzo.

Sentí mucha rabia; ninguno se atrevía a decirle nada a Alma y todos se desquitaban conmigo. Henry miró a Waylon con mucha furia, pero él simplemente respondió:

—¿Qué? ¿Acaso mentí? Ya te lo había dicho, no te molestes por nada. La señorita nunca se lo iba a comer. No me hiciste caso y ahora te aguantas.

—¡Tú... Cierra la boca! —gritó Henry, poniéndose rojo como un tomate.

En realidad, Waylon decía todo eso a propósito para que Alma se diera cuenta de lo que Henry sentía. El problema era que era tan directo que no le importaba dejarlo en vergüenza. No me atreví a tocar el recipiente; tenía miedo de que Alma, de repente, cambiara de opinión y quisiera comer ella misma. Pero de pronto, escuché su voz tranquila:

—¿Por qué no estás comiendo todavía? Si se enfría no va a saber a nada.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)