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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1820

En cuanto Waylon hizo esa pregunta, Alma de inmediato me miró, llena de interés. Por fin sentí que respiraba tranquila; el tema se estaba desviando hacia lo que de verdad me importaba. Waylon fue bastante astuto al preguntar con ese tono sarcástico, así que yo también empecé con mi actuación.

Miré hacia abajo y, con mucha tristeza, dije:

—Yo tampoco lo sé. Lo lógico era que la noticia de que estoy aquí ya se hubiera corrido. Si él todavía estuviera en esta mansión, seguro ya se habría enterado y habría venido a rescatarme. A menos que…

Me callé a propósito y solo fingí que tenía miedo y que estaba muy triste. Alma, que parecía estar pasándola muy bien, se acercó a mí y dijo con una sonrisa malvada:

—¿A menos que qué, muchachita? Dímelo.

Cerré un poco los puños y apreté con fuerza la tela de mi ropa, casi clavándome las uñas. Mi voz temblaba un poco al hablar:

—A menos que… que me haya dejado y se haya regresado solo a Ruitalia. O que en realidad nunca le haya importado. O peor, que en esta mansión haya encontrado a otra mujer que le guste y ya se haya olvidado de venir por mí.

Mientras decía eso, agaché la cara para esconder las lágrimas que fingía tener, dejando que se notara lo indefensa que me sentía. Alma alzó una ceja y se rio un poco, emocionada:

—Vaya, si no me falla la memoria, al principio confiabas plenamente en tu hombre. Decías que era muy capaz y que por ti se iba a meter hasta en la cueva del lobo para sacarte de aquí. Y ahora que solo pasaron unos días, ¿dónde quedó esa seguridad?

Alma hablaba cada vez con más ganas y sus ojos brillaban mientras me observaba. Era como si, al ver que Mateo no aparecía, ella confirmara que su forma de ver el amor era la correcta. Se levantó y se me acercó con una expresión de mucha alegría y burla:

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