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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1597

Camila acabó con toda mi familia y Javier volvió a arruinar mi felicidad; hizo pedazos mi futuro con Mateo. Lo odiaba, de verdad lo odiaba con toda el alma. De repente, Javier se paró. Me miró y en sus ojos ya no se notaba que estuviera alterado; se veía peligrosamente tranquilo.

—Descansa y recupérate primero —me dijo él con un tono que no transmitía nada, y después de una pausa añadió con la misma indiferencia—: Eso sí, si te atreves a lastimar a mi hijo, entonces yo voy a ir a lastimar al hijo de Mateo.

Cuando lo escuché, respiré profundo y lo miré con una decepción total; ya ni fuerzas tenía para gritarle. Lo miré con tristeza y le dije, sin ninguna expresión:

—Eres un demonio. Igual que tu hermana, no mereces que te digan humano.

Javier apretó los puños, sin decir nada. En sus ojos rojos se notó por un segundo que estaba luchando con sus sentimientos, pero después de un rato largo, habló con calma:

—Yo solo quiero proteger a este niño. Todo esto es tu culpa.

Miré hacia abajo y me reí con amargura. Siempre salía con que yo era la que lo obligaba, pero la verdad no entendía qué era lo que según él yo lo había forzado a hacer. ¿A poco no fue él quien me empujó al abismo poco a poco?

Javier me miró fijo y me dijo, muy serio:

—Aurora, no importa cuánto me odies, este niño también es tu hijo. De verdad espero que no le hagas daño o, si no... te vas a arrepentir.

Después de decir eso, caminó hacia la puerta, pero al llegar a la salida se detuvo de repente. Se quedó ahí de espaldas por un buen rato hasta que escuché su voz baja y tajante:

—En serio, ya deja de pensar en regresar con Mateo. Quédate conmigo y ten al bebé; cuando nazca, los tres podemos ser felices como una familia.

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