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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 690

Nanette tomó los cubiertos de Noel.

—¿Qué se te antoja?

Él apretó los labios. Sus ojos profundos parecían un abismo insondable, profundos como la noche misma.

—Gracias.

¿Gracias?

Nanette se quedó helada.

—Puedo hacerlo solo.

No fue la única en sorprenderse. Todos en la mesa se quedaron pasmados, observando la escena.

El ambiente se volvió tan denso que parecía que alguien había pausado una película.

Y en medio de ese silencio sepulcral, resonó su voz, fría y distante:

—No quiero que la gente piense cosas que no son.

El mensaje detrás de esas palabras fue claro para todos.

Sabina, tratando de salvar el orgullo de Nanette, decidió reprender a Noel.

—Noel, por el amor de Dios, ¿qué mosca te picó? Nanette solo quería ser amable contigo.

La voz de él seguía desprovista de cualquier atisbo de calidez.

—No necesito su amabilidad. Si no tengo la mano derecha, uso la izquierda. No voy a usar un simple rasguño para dar lástima a nadie.

—¡Muchacho! —insistió Sabina—. Lo hacemos porque te queremos. ¿Qué tontería es esa de dar lástima? Noel, ¿se puede saber qué te pasa?

Gael abrió la boca para intervenir, pero Noel lo frenó en seco con una sola mirada fulminante.

—De ahora en adelante, les pido que dejen de hacer bromas sobre la vicepresidenta Larco y yo. Así evitaremos malentendidos.

¿Malentendidos?

¿Vicepresidenta Larco?

¡Ja!

Una punzada dolorosa atravesó el corazón de Nanette.

Qué ironía...

Qué complejo era todo esto.

¿Acaso no era exactamente lo que ella quería?

Mantener distancia, tratarse como simples conocidos, sin sentimientos, sin romance, en una relación netamente laboral.

¿No era esa su voluntad?

Entonces, ¿por qué le dolía tanto conseguirlo?

¡Por qué sentía que se le desgarraba el alma!

—El Sr. Cortés no se equivoca. Esto es exactamente lo que yo quería.

—¿Entonces por qué estás molesta?

—¿Molesta? —Nanette soltó una carcajada seca—. ¿Acaso parezco molesta?

Noel guardó silencio unos segundos.

—Hoy no solo vine a ver a Tina. También tengo que hablar de un asunto de trabajo contigo.

—Sr. Cortés, estoy en mi tiempo libre. ¡Los asuntos de la empresa se hablan en horario de oficina!

—De aquí en adelante, no estaré mucho por Nube Alta. Quiero dejarte al mando por un tiempo.

Nanette se paralizó y se dio la vuelta.

—¿A qué te refieres?

—A lo que acabas de escuchar.

—¿Te vas de viaje?

Noel permaneció sentado en su silla, sin siquiera levantar la vista para mirarla.

—No saques conclusiones. Solo tendré otros asuntos que atender y no podré dividirme en dos. Así que tendré que molestarte, Vicepresidenta Larco, para que te hagas cargo de la empresa.

Hizo una pausa antes de asestarle un último golpe: —Al fin y al cabo, yo no soy como la Vicepresidenta Larco, que, a la primera de cambio, piensa en abandonar su trabajo y huir lejos de San Lirio.

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