—¿Y por qué quieres ir al Desfiladero de las Bestias?
—Porque Dulce está ahí.
—¿Dulce?
¿Y esa quién era?
¿Sería su hermana?
—Sí, era una perrita que yo tenía. Era una hembrita, por eso le puse Dulce. Pero se murió. La mató un vecino porque dijo que mi Dulce había asustado a su hijo.
»Por eso quiero ir al Desfiladero de las Bestias cuando muera. Dulce me estará esperando ahí y cruzaremos juntas.
A Nanette se le rompió el corazón al escucharla.
—Dulce era tu única amiga, ¿verdad?
—Sí, éramos amigas.
¿Qué tan sola debía sentirse esa niña para considerar a una perrita como su única amiga?
Nanette le sonrió para consolarla.
—Dulce ya reencarnó. Seguro ahora está en una buena casa siendo muy feliz.
—¿De verdad?
—De verdad.
Tina no dejaba de mirar a Nanette.
—Hermana, sigo viva, ¿verdad?
Nanette asintió con una sonrisa.
—Sí, sigues viva.
—¿Y tú quién eres?
—¿Yo? —Nanette apoyó los codos en el borde de la cama, acercándose al pálido rostro—. Yo soy tu hermana mayor.
—¿Mi hermana?
—Ajá.
—Pero yo ya no tengo familia, solo a mi papá.
—Claro que tienes, me tienes a mí.
—¿Y por qué nunca te había visto?
—Porque estaba muy lejos, acabo de regresar.
Tina se quedó en silencio.
Nanette pensó que estaba cansada, así que se puso a ordenar las cosas.
—Hermana.
Nanette se detuvo.
—¿Sí?
—Mi papá... ¿de verdad murió?
El hospital lo había solucionado directamente.
***
Isaac terminó la llamada y procedió a dar su reporte con seriedad.
—Señor, todo está arreglado.
El hombre estaba de pie frente al ventanal, sosteniendo una copa de vino. Su mirada era profunda, y ese traje hecho a la medida resaltaba aún más su imponente figura.
Isaac se paró detrás de él.
—El Dr. Méndez volará a San Lirio mañana a primera hora. Ya coordiné un auto para que lo recoja.
La voz de Noel volvió a su habitual frialdad.
—Bien.
—Señor, no lo entiendo.
—Habla.
—Si está ayudando a la señorita Larco, ¿por qué tiene que hacerlo a escondidas? ¿Qué tiene de malo que ella lo sepa?
El hombre hizo girar el vino tinto en su copa y le dio un pequeño sorbo.
El vino tenía un retrogusto dulce.
Pero a él le supo un poco amargo.
—Si no lo sabe... se sentirá más cómoda.

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