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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 479

La mirada de Nanette se posó en la muñeca de Noel.

Tenía la manga sucia y desgarrada.

En la piel expuesta, se veía un corte.

Seguro se raspó contra la pared cuando lo subieron.

Debía... dolerle mucho.

El corazón de Nanette se encogió de pronto.

—Perdóname por llegar tarde.

Escuchó su voz, cargada de remordimiento.

Pero ese «perdóname» fue como un par de manos asfixiándola con fuerza.

A Nanette le costaba respirar.

Sabía que Noel estaba preocupado por ella.

Y también por el bebé en su vientre.

Sabía que si se iba con Noel, ya no tendría nada que temer.

Él se encargaría de todo por ella.

Pero ya no quería.

—Noel.

Nanette soltó su mano del agarre de él.

—Tú también estás herido. Ve a que te curen.

Noel la miró fijamente.

—¿No vienes conmigo?

Había un destello de esperanza en sus ojos.

Nanette no se atrevió a sostenerle la mirada.

—Aún tengo que hablar con el Presidente Godoy, vete tú primero.

Apenas salieron las palabras de su boca.

Isaac montó en cólera.

—¡Señorita Larco, ¿cómo se atreve a irse con él?! El Joven Amo...

Noel levantó la mano.

Isaac se calló de inmediato.

Se tragó las palabras de golpe, pero la impotencia lo carcomía por dentro.

El Joven Amo la había encontrado gracias a las coordenadas de Gael.

Obviamente, iba a llegar después que Galileo.

Pero a pesar del retraso, logró salvarla justo en el momento más crítico.

Isaac todavía temblaba al recordarlo.

Nunca imaginó que el Joven Amo saldría disparado así, sin importarle nada.

Arriesgando hasta su propia vida...

Isaac sabía el lugar que ocupaba Nanette en el corazón de Noel.

Pero fue hasta ese momento que comprendió la verdadera magnitud de sus sentimientos.

Justo antes de marcharse.

Nanette volvió a escuchar a Noel decir:

—Llámame si necesitas algo.

Qué palabras tan familiares.

Desde que se conocieron hasta ese día.

Las decía a menudo.

Camila abrió y cerró la boca.

¿Debería decírselo?

¡No!

No podía.

Era un secreto entre ella y Nanette.

—Nosotras... solo hablamos de cosas sin importancia.

La mirada de Noel se volvió escrutadora.

Evidentemente, no le creía.

Pero no insistió.

Camila sentía una enorme opresión en el pecho, un nudo que no la dejaba respirar.

Ya no pudo aguantar más, se dio la vuelta y corrió tras ella.

Mientras bajaba las escaleras, Nanette fue contando en silencio.

Así que estaban en el noveno piso.

Una caída desde esa altura... El Sicario no debió sobrevivir.

Si lo pensaba bien, no era una mala persona.

El destino es cruel y solo actuó así por desesperación.

Por su hija.

Por lo tanto, no merecía morir.

Pero de todos modos, murió.

Así es el destino.

La vida es tan frágil, y en ese instante, lo había comprobado en carne propia.

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