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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 1362

Venancio jaló a Zulema por la cintura y la hizo sentarse sobre sus piernas.

—¿De verdad quieres tanto ese segundo bebé?

Ella le rodeó el cuello con los brazos y asintió con entusiasmo.

—Mhm.

—Entonces esperemos un año más, ¿te parece?

Zulema lo miró, rebosante de alegría.

—¿Estás de acuerdo?

—Si tú estás dispuesta a arriesgarlo todo para darme más hijos, ¿qué derecho tengo yo a negarme? —murmuró él. Desde el primer día, lo único que le había importado era proteger su salud.

—Mi amor...

—¿Sí?

Venancio le sostuvo la barbilla con suavidad y le dio un tierno beso en los labios.

—Nunca dudes de lo que siento por ti. Si no te amara, no me habría casado contigo. Y si me casé contigo, es para amarte toda la vida.

Zulema se acomodó entre sus brazos con una sonrisa traviesa.

—Ya lo sé. Prometo no decir tonterías nunca más. Voy a aprender a portarme bien, igual que Aarón.

Venancio frunció ligeramente el ceño.

—No te muevas tanto.

Zulema no era muy experimentada en cuestiones de intimidad; en cada uno de sus encuentros, él siempre tomaba la iniciativa, y ella solo se dejaba llevar. Pero en ese momento, parecía haber tenido una revelación.

—Amor... ¿y si... nos vamos a nuestra habitación?

Venancio casi suelta una carcajada.

—¿Y dejamos a estos dos diablillos aquí tirados?

—La niñera cuidará de ellos, no pasa nada —insistió ella.

Él le pellizcó las mejillas regordetas.

—¿Por qué estás tan atrevida hoy?

Zulema se inclinó y le susurró al oído:

—Hoy no quiero hacerlo en la cama.

Venancio también bajó la voz, ronco de repente.

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