Entrar Via

NO QUIERO TU AMOR POR LÁSTIMA romance Capítulo 52

—Lo que sea que hayas escuchado o malinterpretado fue una mentira para envolver a Karla. Cada vez que te hice el amor sentí un placer que jamás he sentido con ninguna otra mujer.

Lilianne se estremeció por completo.

—Estos años sin ti fueron mi peor castigo, Lily, mi calvario en esa jodida casa solitaria…

—Douglas…

—Quiero que lo sepas, Lilianne, tanto si decides volver a quererme como si no. —Tomó su barbilla y la hizo girar la cabeza para que mirara hacia arriba.

—Nunca te tuve lástima, jamás. Esa bala era para mí, yo debí recibirla y, si algo sentía, era culpa, pero eso no me impedía amarte. Te amé desde siempre, solo fui un idiota que te daba por segura…

Douglas de nuevo desnudó su alma y sus sentimientos ante ella.

Esta vez la falta de comunicación no lo alejaría de su mujer.

Lilianne no le respondió, pero clavó la mirada en aquellos ojos gris acero, buscando mentiras.

Douglas le sostuvo la mirada sin siquiera parpadear y escuchó los latidos apresurados del corazón de su esposa.

Aquella capa de hielo se iba derritiendo, pero tendría que armarse de paciencia.

—Está bien, no hablemos más del pasado. Ahora concentrémonos en el futuro o, más bien, en mañana. Estoy que me caigo de sueño.

Lilianne bajó la cabeza, queriendo escapar de aquella situación peligrosa para su corazón.

Tenía tantas ganas de besarlo, de ceder, pero su orgullo y tantas heridas que todavía no sanaban se lo impedían.

Aún no confiaba del todo en Douglas.

—Claro, descansa.

El magnate se inclinó y le besó la sien antes de dejarla ir como una conejita asustada.

Aquella noche sintió que había avanzado un mundo. Paciencia.

Se tomó lo que le quedaba de la copa y, con unos pantaloncillos de Lilianne que le quedaban enormes a ella y aún con su bata de leopardo encima, salió al patio a vigilar la posición de sus hombres.

Aquello estaba destinado a ser algo rutinario, pero, mientras hablaba con algunos de ellos en la puerta, resultó que el portero de la comunidad apareció en la pantalla electrónica.

—Dígame. —Douglas apretó la tecla situada junto a la puerta principal como si ya fuera el dueño de la casa.

—Señor… Como me pidieron, solicito autorización para dejar pasar a un invitado de la señora Lilianne…

—¿Quién es? —Douglas ya se lo imaginaba.

—Soy yo…

Al otro lado apareció el desaparecido Oliver, con un rostro nada amable ni propio de míster Caballero.

Douglas frunció el ceño, volviéndose más territorial.

—Acceso concedido —dijo, apagando la pantalla y mirando hacia la mansión.

Lilianne y las niñas ya dormían.

Él se encargaría de echar a aquel cucaracho de su hogar.

Salió con sus pintas y se plantó en la acera frente a la mansión de Lilianne.

Ni siquiera le abriría la cochera, porque ese tipo no se quedaría mucho tiempo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: NO QUIERO TU AMOR POR LÁSTIMA