Cuando Lilianne empujó la puerta, se encontró a Douglas con los pantalones por las rodillas.
Estaba apoyado en la encimera del baño e intentando recoger una caja de curitas que había caído al suelo.
Sus ojos descubrieron de inmediato el corte abierto en el muslo.
—¡¿Por qué no me dijiste que estabas herido?! —le gritó, entrando de inmediato y cerrando la puerta como si afuera hubiese alguien más.
—No quería preocuparte…
—¿Y pretendías taparlo con las curitas de Minnie de las niñas? Sigues siendo un cavernícola. Vamos, siéntate sobre la tapa del inodoro…
Prácticamente lo empujó y se puso a rebuscar entre los armarios superiores.
Douglas miró su espalda con una sonrisa ladeada.
Le acababa de llamar cavernícola, pero él estaba feliz de la vida porque ella se preocupaba por su herida.
Lilianne encontró el neceser del botiquín y se giró con las cosas en las manos.
—¿Todavía tienes ganas de reírte?
Alzó una ceja al verle la cara de cumpleaños mientras la sangre le goteaba del muslo.
—Estoy feliz de que no me dejes morir…
Douglas le respondió con total desfachatez.
—Eres insufrible…
Lilianne se arrodilló en el estrecho baño y se ocupó genuinamente de atenderle el corte.
—Puedes bañarte en la habitación de al lado. Es la de invitados y tiene toallas limpias…
Douglas la miraba desde arriba mientras ella le hablaba.
Observaba embelesado los remolinos de su coronilla, y pensar que aquel día casi la había perdido borró la sonrisa de su rostro.
No le importaban el ardor del alcohol ni el dolor de la manipulación; su mano se estiró como si tuviese vida propia.
Sus dedos quedaron a centímetros de ese cabello tan suave, con el aroma que le encantaba, a punto de acariciarla.
—Bueno… Creo que al menos no morirás de tétanos, pero tienes que ir al doc…
Las palabras de Lilianne se quedaron congeladas al sentir la caricia en su sien y cómo Douglas le colocaba el cabello detrás de la oreja.
Su cuerpo entero se estremeció, pero no dijo palabra alguna; solo colocaba los apósitos dentro del botiquín de manera mecánica.
Sentía esa caricia tan íntima y la respiración pesada de Douglas acercándose…


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