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Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 868

Miró a Sofía a su lado, retiró la mano lentamente y salió de la habitación de puntillas.

La sala estaba iluminada. Kevin estaba sentado en el sofá, con la computadora sobre las piernas, aún trabajando.

Nerea no lo interrumpió y fue a servirse un vaso de agua.

—Nerea, prepárame un café, ya que estás ahí —pidió Kevin de repente.

Nerea lo miró. —¿No piensas dormir esta noche?

—Este esclavo corporativo aún no ha terminado su jornada —Kevin se estiró perezosamente.

Aunque ser el CEO de un conglomerado parecía glamoroso desde afuera, en el fondo seguía siendo un empleado, solo que de alto nivel.

Si quería relajarse, no podía; tenía miles de empleados a su cargo, y detrás de ellos, miles de familias.

No se atrevía a bajar la guardia ni un segundo.

Nerea sacó un frasco de café instantáneo, pero Kevin se quejó: —No quiero instantáneo, quiero de grano recién molido.

—Qué exigente —murmuró Nerea, aunque dejó el frasco en su lugar.

De todos modos, no podía dormir. Era mejor buscar algo en qué ocuparse, de lo contrario, tendría que tomar pastillas para conciliar el sueño al volver a la cama.

Kevin se recargó en el sofá y la miró con una sonrisa: —Ser mi cuñada no es tan fácil, ¿eh? Todavía estás a tiempo de arrepentirte.

Nerea le rodó los ojos. —Voy a ser tu cuñada, no la sirvienta de tu casa. Mañana mismo le diré a la abuela y a tu hermano para que te den una lección.

Kevin chasqueó la lengua. —Quién diría... No solo eres una estafadora, sino también una acusona.

—Tome, señor, su café.

Un intenso aroma a café inundó el aire. Kevin tomó la taza y le preguntó: —¿No puedes dormir?

Nerea asintió con franqueza mientras caminaba hacia su habitación con su vaso de agua.

—Sí, es porque tu hermano no está.

—Si quieres, voy al hospital y lo relevo —ofreció Kevin.

Nerea agitó la mano con una sonrisa. —No es necesario, lo llamaré.

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