Entrar Via

Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio romance Capítulo 869

Doña Belén escuchó la ternura con la que Leonardo le hablaba a Nerea y, en la oscuridad de la habitación, sus ojos se llenaron de lágrimas.

Su corazón rebosaba de una profunda emoción.

Doña Belén dijo suavemente: —Leonardo, como su abuela, te agradezco lo mucho que cuidas a Nere. Me hace muy feliz.

—Nere es el amor de mi vida, cuidarla es mi deber. No tiene que agradecerme, abuela. Si alguien debe dar las gracias soy yo, por aceptarme en la familia.

Doña Salomé intervino: —Si de verdad quieres agradecerlo, trátala bien siempre. Ya pasen diez o veinte años, debes mantener esa devoción y amor por ella. Si alguna vez te atreves a ser un patán y lastimarla, te juro que, aunque esté muerta, saldré de mi tumba solo para darte una paliza.

Leonardo soltó una risa leve. —Tranquila, abuela, le aseguro que no le daré esa oportunidad.

...

Al día siguiente, las acciones de Grupo Quiles se desplomaron en la apertura del mercado. Su valor cayó en cientos de millones, y eso era solo el principio. A medida que el escándalo tomaba fuerza...

Las pérdidas se multiplicarían como una bola de nieve fuera de control.

Los directores y accionistas estaban furiosos con Marisa Peñalosa.

La secretaria de Marisa preguntó con evidente preocupación: —Jefa, Fabiola Quiles se está reuniendo con varios miembros de la junta. ¿No deberíamos hacer algo?

Fabiola era la hermana de Felipe Quiles, es decir, la cuñada de Marisa.

Marisa mantenía una postura relajada, como si tuviera todo bajo control. —No te preocupes. Lo importante ahora es firmar el contrato. Cuando aseguremos esta alianza, no les quedará de otra que callarse.

A esa gente solo le importaba el dinero. Con un trato tan grande en la bolsa, las ganancias estaban garantizadas.

Con un poco de marketing, los inversores verían la rentabilidad, y las acciones de la compañía volverían a subir.

Para entonces, esos mismos directores regresarían a ella, moviendo la cola como perros obedientes.

Marisa esbozó una sonrisa de suficiencia. Ya ansiaba ver sus caras de hipocresía.

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi hijo eligió otra mamá, y yo elegí mi imperio