—Oigan, llegamos tarde. —La puerta se abrió y entró
un excompañero, y detrás de él venía nada menos que Adrián.
Las miradas de Olivia y Adrián se cruzaron.
Daniela, sentada junto a Olivia, quedó pasmada. Le jaló la manga y le susurró:
—Yo no sabía que iba a venir.
El chico que llegó con Adrián sonrió despreocupado.
—Adrián regresó, así que de paso lo invité.
Adrián se quedó parado en la puerta, sintiéndose incómodo.
—Yo pensaba... que estabas en Inglaterra.
No dijo ningún nombre, ni aclaró a quién se dirigía, pero todos sabían que le hablaba a Olivia.
¿Qué se suponía que dijera ella? Si hubiera sabido que Adrián se presentaría, jamás habría ido. Pero ella también creía que él seguía allá; nunca imaginó que se lo encontraría en una reunión de vuelta en el país.
Adrián quiso dar media vuelta y salir, pero retirarse esas alturas solo habría resultado más extraño. Los demás tal vez ni habían notado la interacción entre ellos; si se mantenía discreto, el momento pasaría.
Hacer un gesto brusco solo pondría a Olivia en una situación incómoda.
Quien lo había invitado era Federico Peña, su viejo amigo del equipo de basquetbol.
—Adrián, siéntate aquí. —Lo jaló hacia el asiento de al lado—. Quedan dos lugares.
Adrián se sentó sin protestar.
Federico y los demás abrieron una botella de tequila.
Adrián no quiso beber, Olivia se excusó diciendo que estaba tomando medicamentos, así que los otros se acabaron casi toda la botella entre ellos, y cuando se terminó, abrieron otra.
Al principio comieron y conversaron entre risas, recordando anécdotas de la preparatoria. Pero conforme avanzó la noche y el alcohol hizo efecto, la conversación se fue descontrolando.

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