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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 385

Adrián no dijo nada. Toda la hostilidad que había mostrado frente a Santiago se esfumó, y en sus ojos solo quedó un dolor infinito y una resistencia a dejarla ir mientras miraba a Olivia dentro del auto.

Ella ni siquiera volteó, pero escuchó lo que Santiago acababa de decir. ¿Algo más importante que ella? ¿No era eso lo habitual? Solo que aquel corazón que tantas veces fue azotado por el dolor de que Adrián la abandonara ya no sentía nada.

—Santiago, no pierdas más tiempo con él. Vámonos.

—Apuró desde el auto.

Santiago tenía una idea bastante clara de por qué

Adrián estaba ahí. Se limitó a sonreír y le lanzó con ironía:

—Le deseo mucha suerte, señor Vargas.

Adrián no entendió a qué venía esa frase. Se quedó

inmóvil viéndolo subir al auto y alejarse hasta perderse en una nube de polvo. ¿Por qué Santiago siempre le daba la impresión de saberlo todo? Y esta vez, al decir algo así, ¿qué era exactamente lo que sabía?

Nico vio que el auto de Santiago se había ido y salió

corriendo, desesperado, pero apenas alcanzó a ver una sombra antes de que el auto desapareciera.

—¡Ay, Adri! ¿Por qué no detuviste al señor Rossi? i Pudiste haber conversado bien con él! —Pataleó de la frustración.

Adrián no respondió. Le pidió las llaves a Nico.

—Dame las llaves. Préstame tu auto.

—¿Le mencionaste lo de la empresa? —preguntó Nico mientras le entregaba las llaves con urgencia.

Adrián tomó las llaves y subió al auto.

—¿A dónde vas? Si te llevas el auto, ¿cómo vuelvo después? —gritó Nico corriendo detrás del auto.

En un parpadeo, Adrián también desapareció con el auto.

Nico volvió desanimado a la mesa. Sin dejar de pensar en los asuntos de la empresa, le encargó a Damián:

—Damián, la próxima vez que ese señor venga a comprar café, avísame.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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