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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 383

—No, no, yo solo soy un ignorante en el tema —se apresuró a decir Nico—. Cuando se trata de colar, el señor Vargas y Beto saben mucho más que yo. Yo soy como darle caviar a quien no lo aprecia; ellos sí que saben de colar. Sobre todo, del colado artesanal, que es el que más les gusta.

Al llegar a ese punto, Nico se dio cuenta de que algo no cuadraba.

No pudo evitar voltear a ver a Celeste. El problema era que ella no paraba de repetirle al oído el doble sentido de "colar"; ahora ya tenía una reacción exagerada cada vez que escuchaba esa palabra.

—Lo que quiero decir... —aclaró Nico con toda seriedad —. Es que me refiero al colado de café, al café en su sentido original.

Celeste estalló en una risa burlona y Nico se calló.

Santiago le dio un sorbo al café y sonrió.

—Mi español no es muy bueno. ¿"Colar" tiene algún significado especial?

Nico no pudo evitar mirar a Adrián, cuya cara estaba encendida como brasa.

—Ah, ¿sí? ¿El señor Vargas sabe más del tema? —

preguntó Santiago con una mueca socarrona.

Adrián sonreía, algo avergonzado. No tenía nada que responder. Con esa actitud de Santiago, ¿en serio no entendía? ¿En serio su español era tan malo?

De todos los que estaban en la mesa, el único que no sabía a qué venía todo eso era Damián. Suspiró, y creyendo que Adrián en serio no entendía, le explicó:

—Antes, el café colado solo era la forma de prepararlo por las mañanas... pero ahora parece que también sirve como metáfora: gente que se cuela sin que te des cuenta, suavecito... hasta que ya está dentro.

Aunque, en mi opinión, ¿no tienen más culpa los hombres? Un hombre que se calienta y se deja engañar tan fácil por ese jueguito es el verdadero malo de la historia. Si él mismo es el que anda como desesperado buscando dónde colarlo, ¿por qué

echarle toda la responsabilidad a la mujer?

En la mesa de café sonaron unos aplausos. Era Santiago quien aplaudía.

—Solo por lo que acaba de decir, se nota que es un hombre íntegro —elogió Santiago—. Sin duda, su producto también debe hacerse con esa misma honestidad y compromiso. Vinimos al lugar indicado.

Luego miró a Adrián.

—Señor Vargas, ¿usted qué opina? ¿No le parece que lo definió muy bien?

Adrián tenía la cara roja y la mirada huidiza; no se atrevía a ver a Santiago. Solo dejó escapar un simple"

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