Lo que él pensaba era que, después de todo, era su esposa, era de los suyos, nunca se iría. Sin importar a qué hora volviera, ella siempre estaría en casa esperándolo...
¿Cómo iba a ser capaz de dejarlo?
Lo amaba tanto, le gustaba desde la preparatoria, incluso por amarlo había arriesgado su vida. ¿Cómo iba a divorciarse de él realmente? ¿Cómo iba a abandonar ese hogar?
Además, había descubierto que ella tramitó dos visas.
Dos. Para la gira solo necesitaba una visa, ¿por qué
había dos?
¿Santiago iba a llevársela?
¿Desde mucho antes ella ya había arreglado con Santiago para irse al extranjero?
Y él, como un idiota, todavía le había dicho que como ambos seguirían en Altabrisa, seguramente se encontrarían por casualidad algún día.
Si ella se iba a vivir al extranjero, ¿dónde demonios iba a encontrársela?
De pronto, escuchó el sonido de la cerradura girando.
—¡Olivia! —Se sobresaltó y se puso de pie para ir hacia la sala.
Fue un reflejo: la única persona que podía entrar con Ilave era Olivia. ¿Quién más podía ser?
Sin embargo, la puerta se abrió y quienes entraron fueron Paulina y Beto.
—¿Cómo... son ustedes? —Adrián estaba descalzo; ni siquiera le había dado tiempo de ponerse los zapatos.
Claro, Pau también sabía la contraseña de la casa...
—¿A quién esperabas? —Beto entró y lo primero que hizo fue mirar detrás de él—. Estás solo, ¿no es así?
—Sí. —Adrián se dejó caer en el sofá, desganado.¿
Quién más iba a estar? Olivia ya no volvería nunca...
—Te llamamos y no contestabas. Pau estaba muy preocupada por ti —dijo Beto, sentándose frente a él.
Paulina se sentó al lado de Adrián.
—Adri...
—¿Qué hacen aquí? —Adrián repitió la misma pregunta. Su mirada ni siquiera se enfocaba en ellos dos.
—¡Nos preocupaste! —exclamó Beto con un tono de reproche—. Nosotros aquí, pendientes de ti, ¿y tú te preocupas por nosotros? ¡Míranos! Estamos así y ni siquiera nos preguntas qué pasó.
Adrián entonces los observó a él y a Paulina y notó

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)